Colombia conquistó su segunda estrella del Campeonato Sudamericano Sub-17 de la Conmebol al golear 4-0 a Argentina en la final disputada en el estadio Conmebol de Luque, Paraguay. La selección cafetera dominó el encuentro de principio a fin, con una actuación colectiva sobresaliente que no dejó dudas sobre su superioridad en la cancha. El triunfo llega 33 años después de la primera corona sudamericana de la categoría, convirtiendo esta generación de jóvenes talentos colombianos en protagonistas de una noche histórica para el fútbol nacional.
El partido no estuvo exento de contratiempos. En el minuto 31 del primer tiempo, un apagón en el estadio de Luque obligó a detener el encuentro durante varios minutos, con el marcador aún en 0-0 y Argentina llevando la iniciativa. La interrupción forzó a los árbitros a añadir 15 minutos al primer tiempo, y Colombia supo aprovechar ese tiempo extra: en el minuto 45+19, Samuel Martínez inició una jugada que Miguel Agámez definió con un remate que superó al arquero argentino y abrió el marcador en el momento más importante de la primera mitad.
El segundo tiempo fue un festival colombiano. En el minuto 54, Matías Caicedo cabeceó un centro al área para marcar el segundo gol con una jugada casi idéntica a la que Colombia había ejecutado ante Paraguay. Cuatro minutos después, en el 58, Agámez anotó de cabeza su doblete personal tras un nuevo centro de José Escorcia, el jugador que se convirtió en el gran asistidor de la noche. Con 3-0 en el marcador y Colombia completamente dueña del encuentro, el título empezaba a tomar forma en Luque.
Argentina intentó reaccionar pero el partido se le fue de las manos también en lo disciplinario. En el minuto 62, Marcos Ortiz recibió tarjeta amarilla por golpear en el rostro a Miguel Agámez. En el minuto 73, Mendizabal fue expulsado con tarjeta roja por una falta fuerte sobre Anderson Murillo, dejando al seleccionado albiceleste con 10 hombres. En el minuto 88, una segunda roja dejó a Argentina con apenas 9 jugadores en cancha, sellando una final que para entonces ya era un trámite para la selección colombiana comandada con autoridad.
El cuarto gol llegó en el minuto 83 y tuvo la firma del mejor jugador de la noche. José Escorcia, que había asistido en los goles anteriores con una generosidad y visión de juego excepcionales, decidió esta vez guardarse el balón para sí mismo y anotar en un contragolpe bien ejecutado. El tanto del 4-0 fue la guinda de una actuación que lo posicionó como figura indiscutible de la final y uno de los nombres propios de este campeonato que Colombia disputó con una madurez táctica sorprendente para la categoría.
El arquero Luigi Ortiz fue otro de los grandes protagonistas de la noche desde el arco colombiano. En el minuto 65, cuando Argentina buscaba descontar y el partido aún no estaba definitivamente cerrado, Ortiz atajó un disparo que tenía destino de red y mantuvo la portería invicta durante todo el encuentro. Su actuación en la final coronó una participación destacada a lo largo del torneo, convirtiéndolo en uno de los pilares de una selección que en ningún momento del campeonato mostró fisuras defensivas ante sus rivales del continente.
Con esta victoria, Colombia termina el Sudamericano Sub-17 como el mejor equipo del continente en la categoría, con una generación que mostró carácter, talento colectivo y una identidad de juego clara durante todo el torneo. Miguel Agámez, con su doblete en la final, y José Escorcia, con sus asistencias y su gol, son los nombres que quedarán grabados en la memoria de esta noche. Una selección que llegó a Paraguay con la ilusión de ganar y se fue con la certeza de que el fútbol colombiano joven tiene argumentos de sobra para seguir soñando en grande.
La segunda estrella del Sudamericano Sub-17 llega en un momento en que el fútbol colombiano atraviesa uno de sus mejores momentos históricos en todas las categorías. Esta generación de jugadores nacidos entre 2008 y 2009 tendrá ahora el reto de mantener su nivel en el Mundial Sub-17 y en las categorías mayores que se aproximan en su desarrollo. Por lo pronto, Colombia celebra una noche que tardó 33 años en repetirse y que esta vez llegó con una goleada que no dejó ninguna duda sobre quién fue el mejor del continente en esta edición del torneo sudamericano juvenil.
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