Bogotá entrega 250 viviendas en Arboleda Santa Teresita, proyecto que estuvo a punto de convertirse en elefante blanco

 

La Alcaldía Mayor de Bogotá, a través de la Secretaría de Hábitat y la Caja de Vivienda Popular, avanza en la primera fase de entrega de apartamentos del conjunto Arboleda Santa Teresita, Etapa 1, ubicado en el barrio Nueva Delhi, localidad de San Cristóbal. El proyecto, que surgió en 2015 y enfrentó durante años múltiples obstáculos técnicos, administrativos y jurídicos, culminó este 19 de abril con la entrega de 36 nuevas unidades habitacionales a familias que llevaban hasta 15 años en la espera y en la incertidumbre.

“Rescatamos el proyecto de vivienda Arboleda Santa Teresita, que surgió en 2015 y tuvo muchísimos problemas, iba camino a convertirse en un elefante blanco. Nos pusimos en la tarea de resolver los problemas con los equipos de Caja de Vivienda Popular y Secretaría del Hábitat”, afirmó el alcalde Carlos Fernando Galán durante la jornada de entrega, en la que estuvo acompañado por la secretaria del Hábitat, Vanessa Velasco, y el director de la CVP, Juan Carlos Fernández, ante decenas de familias beneficiadas.

El historial del proyecto explica la magnitud del rescate institucional. Arboleda Santa Teresita acumuló parálisis en las obras, incumplimiento del contratista y un deslizamiento de tierra en 2019 que agravó aún más su situación. La administración de Galán reactivó las obras e invirtió más de 3.865 millones de pesos en rehabilitación estructural, instalación de servicios públicos y adecuaciones técnicas que permitieron transformar una obra abandonada en un conjunto habitable, seguro y con condiciones dignas para sus nuevos propietarios.

Cada apartamento entregado cuenta con un área de 49,23 m² distribuida en 3 habitaciones, baño, sala-comedor, cocina, balcón, calentador a gas, estufa de 4 fogones y lavadero. Las unidades se entregan a costo cero a familias que antes habitaban zonas de alto riesgo no mitigable en Bogotá. “Hoy llegamos a la entrega de 250 viviendas a familias que llevaban 10, 12 o 15 años esperando y habitaban en zonas de alto riesgo no mitigable, familias que ahora tienen una vivienda digna”, subrayó el alcalde Galán ante los beneficiarios reunidos en San Cristóbal.

“Estamos felices porque después de muchos años de espera le estamos entregando su vivienda segura a miles de personas que estaban esperando tener su hogar definitivo, este proyecto iba a ser un elefante blanco y hoy es el nuevo hogar de estas personas”, expresó Juan Carlos Fernández, director general de la CVP. Sus palabras sintetizaron el significado de una entrega que va más allá de la infraestructura: representa el cierre de un ciclo de incertidumbre para cientos de familias bogotanas que vivieron durante años bajo la amenaza permanente de un desastre natural.

Las historias detrás de las cifras le dan rostro humano al proyecto. Inés Fernández Guerrero, una de las beneficiarias, recibió su apartamento con alivio: “Ya no voy a tener que estar pendiente de si se me viene una montaña encima. Gracias a Dios y a la Virgen por este milagro, hoy ya estoy en mi casa”. Su testimonio resume la experiencia de quienes vivieron durante años en ladera, sabiendo que el suelo bajo sus pies podía ceder en cualquier momento sin que hubiera nada que lo impidiera.

Ana Hercilia Ardila, otra de las beneficiarias, puso en palabras lo que significa la vivienda propia más allá del techo: “Lo mejor de tener vivienda propia es la estabilidad física y moral, eso le permite a uno trabajar y emprender con más gusto, con más empeño”. Una reflexión que conecta el derecho a la vivienda con la capacidad de las familias para proyectarse hacia el futuro, algo que resulta imposible cuando la amenaza de perderlo todo es una constante en la vida cotidiana.

La CVP continuará brindando acompañamiento integral a las 504 familias beneficiadas del proyecto, con apoyo social, técnico y jurídico. Adicionalmente, gestionará recursos complementarios para obras en zonas comunes que permitan consolidar una comunidad sostenible. Arboleda Santa Teresita deja así una lección sobre lo que puede lograrse cuando la institucionalidad se compromete con terminar lo que otros abandonaron: un proyecto que durante años simbolizó el fracaso de la gestión pública se convirtió en el nuevo hogar de cientos de familias bogotanas que nunca dejaron de esperar.​​​​​​​​​​​​​​​​

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