Una investigación de la organización Sinergia Animal volvió a poner en el centro del debate el uso de gallinas en jaulas dentro de la industria alimentaria en Colombia. Ocho meses después de la publicación de los hallazgos sobre una granja vinculada a la cadena de suministro de Ramo, la ONG asegura que la compañía no ha emitido una postura pública ni ha anunciado cambios frente a este modelo de producción.
El informe, divulgado en 2025, documentó imágenes al interior de instalaciones avícolas en las que se observan gallinas confinadas en jaulas metálicas bajo condiciones de hacinamiento. Según la organización, este sistema limita el movimiento natural de las aves e impide comportamientos esenciales como extender las alas, anidar o posarse.
La directora de Sinergia Animal en Colombia, Lyda Durango, afirmó que la organización ha intentado establecer un diálogo con la empresa sin obtener respuesta. Señaló que la falta de pronunciamiento afecta la transparencia y contradice la imagen cercana que la marca ha construido históricamente con los consumidores.
Entre los hallazgos, la ONG reportó casos de gallinas con afecciones asociadas a sistemas intensivos, como el prolapso cloacal. Esta condición, explican, puede agravarse en entornos de alta densidad debido al estrés, el hacinamiento y el comportamiento agresivo entre las aves, aumentando el riesgo de lesiones e infecciones.
Las imágenes también evidencian aves debilitadas y acumulación de residuos bajo las jaulas, lo que, según la organización, genera preocupaciones sobre las condiciones de manejo y bienestar animal. Estos elementos han sido utilizados como base para insistir en la necesidad de revisar los modelos de producción utilizados en la cadena de suministro.
De acuerdo con análisis citados por Sinergia Animal, la transición hacia sistemas libres de jaulas podría reducir significativamente el sufrimiento de las aves durante su vida productiva. En estos modelos alternativos, las gallinas cuentan con mayor movilidad y pueden desarrollar comportamientos naturales, lo que mejora sus condiciones de bienestar.
La organización indicó que, durante los últimos meses, activistas han realizado al menos 11 acciones pacíficas en espacios públicos para visibilizar la situación. Estas actividades buscan generar conciencia entre los consumidores y promover compromisos empresariales hacia prácticas más sostenibles y éticas.
En ese contexto, Durango señaló que otras compañías del sector alimentario ya han adoptado políticas libres de jaulas, lo que evidencia una tendencia creciente en la industria. Según la ONG, estos cambios responden tanto a exigencias de bienestar animal como a transformaciones en las preferencias de los consumidores.
Sinergia Animal reiteró su disposición a acompañar a la empresa en un eventual proceso de transición hacia modelos de producción sin jaulas. El caso vuelve a abrir la discusión sobre el equilibrio entre producción industrial, bienestar animal y responsabilidad empresarial en Colombia, en un escenario donde las prácticas del sector están siendo cada vez más observadas por la opinión pública.
