En el estado mexicano de Guanajuato, la ciudad de Irapuato alberga un proyecto cultural singular dedicado a una de las bebidas más antiguas de la humanidad. Se trata del Museo de la Cerveza, una iniciativa que combina historia, tradición artesanal y experiencia sensorial para acercar al público a la cultura cervecera. El proyecto fue impulsado por el productor Miguel Hernández Roque, quien convirtió una pasión familiar en un espacio museográfico.
El origen del museo está ligado a una historia personal. Miguel Hernández Roque decidió crear este espacio como un homenaje a su abuelo, quien elaboraba cerveza desde la década de 1920. A partir de ese legado familiar surgió la idea de rescatar la memoria de la tradición cervecera local y compartirla con nuevas generaciones a través de un museo que mezcla historia, producción artesanal y divulgación cultural.
Ubicado en una casona del Barrio de San Cayetano, el museo se ha consolidado como uno de los espacios culturales más curiosos de Irapuato. El recorrido permite conocer la evolución histórica de la cerveza, desde sus orígenes en antiguas civilizaciones hasta su expansión global como una de las bebidas más consumidas del mundo. El lugar combina exposición museográfica, historia y una mirada contemporánea a la cerveza artesanal.
El museo también refleja la tradición cervecera que ha tenido la región durante más de un siglo. En el relato histórico se mencionan figuras como Vicente Almanza, reconocido por su producción de cerveza en el siglo XIX, y Pedro Dumas, un maestro cervecero de origen francés que aportó conocimientos técnicos a la elaboración de la bebida en Irapuato.
Entre sus principales atractivos se encuentra una colección de más de 200 cervezas provenientes de diferentes partes del mundo. Estas piezas permiten a los visitantes comprender la diversidad de estilos, ingredientes y métodos de producción que existen en la cultura cervecera global, desde variedades tradicionales europeas hasta propuestas contemporáneas de cerveza artesanal.
El museo también cuenta con espacios interactivos donde se explican las etapas del proceso de elaboración de la cerveza, como la molienda de la malta, la cocción del mosto, la fermentación y la maduración. Estos espacios buscan que los visitantes comprendan cómo se transforma una mezcla de agua, malta, lúpulo y levadura en una bebida con múltiples perfiles de sabor.
Además de su dimensión educativa, el museo funciona como una plataforma para promover la cerveza artesanal producida en la región. Entre las marcas asociadas al proyecto se encuentra Genaro Roque, vinculada a la tradición familiar de Hernández Roque y orientada a rescatar recetas, técnicas y estilos propios de la producción artesanal mexicana.
Con esta iniciativa, Miguel Hernández Roque ha logrado convertir una historia familiar en un proyecto cultural que dialoga con la identidad de la región. El Museo de la Cerveza de Irapuato se presenta hoy como un espacio donde tradición, memoria y creatividad se unen para contar la historia de una bebida que ha acompañado a la humanidad durante miles de años.

