En Bogotá, el arte también es una forma de investigar el mundo. Bajo esa premisa nace Artefactum, un programa de laboratorios artísticos diseñado para acompañar a creadores y colectivos en procesos de investigación–creación. Más que un simple espacio de formación, se trata de una plataforma que combina mentorías especializadas, recursos en especie, lugares de trabajo y estrategias de circulación para que las ideas se transformen en obras capaces de dialogar con la ciudad.
Artefactum propone entender la creación artística como un proceso colectivo. En cada laboratorio, artistas de distintas disciplinas comparten metodologías, reflexionan sobre sus territorios y experimentan con nuevas formas de expresión. La iniciativa busca fortalecer la escena cultural a partir de la colaboración, el pensamiento crítico y la exploración estética, permitiendo que cada proyecto evolucione desde la investigación hasta su materialización.
Uno de los espacios más singulares es Puyky Kihitcha – Arte, memoria y presente muisca, un laboratorio que conecta el arte contemporáneo con los saberes ancestrales del pueblo muisca. Aquí, la creación se convierte en un ejercicio de memoria y territorio. Los participantes dialogan con tradiciones culturales y reflexionan sobre identidad, continuidad histórica y formas colectivas de narrar el presente.
El laboratorio Danza, cuerpo y movimiento explora el cuerpo como un territorio creativo y político. A través de ejercicios coreográficos, investigación escénica y trabajo colaborativo, los artistas investigan las posibilidades del movimiento como lenguaje. La memoria corporal, la experimentación y la construcción escénica se convierten en herramientas para comprender el cuerpo como un archivo vivo de experiencias.
En el campo visual, el laboratorio de Artes plásticas y visuales abre un espacio para investigar materiales, procesos y lenguajes contemporáneos. La propuesta apuesta por la creación desde el proceso, fomentando el diálogo crítico entre artistas y la exploración de nuevas formas de producción visual. Aquí, la obra no es solo el resultado final, sino un camino de descubrimiento y reflexión.
La palabra también tiene su lugar en Literatura – Ciudad Relato, un laboratorio que invita a narrar Bogotá desde múltiples registros. Crónica, ficción, memoria urbana y experimentación textual se cruzan para construir nuevas miradas sobre la ciudad. Los participantes trabajan la escritura como una herramienta para comprender el territorio y reinventar las historias que lo habitan.
El sonido urbano se convierte en materia creativa en Música – Bogotá Sonora. Este laboratorio promueve la investigación musical desde las múltiples identidades culturales de la capital. Entre mezclas de géneros, exploraciones de paisajes sonoros y procesos colaborativos, los artistas construyen propuestas musicales que dialogan con el ritmo y la diversidad de la ciudad.
Finalmente, el laboratorio Audiovisual – Múltiples miradas para narrar la ciudad propone explorar el cine, el documental y los formatos híbridos como formas de contar Bogotá. A través de la imagen en movimiento, los participantes investigan historias urbanas y territoriales, construyendo relatos que amplían las maneras de mirar la ciudad y comprender sus múltiples realidades.

