Tecnología, sostenibilidad y experiencia del cliente marcan el rumbo de la última milla en Colombia

 

La logística de última milla en Colombia mantiene un crecimiento acelerado que transforma la forma en que se gestionan entregas en ciudades y municipios. Proyecciones del sector indican que en el país se gestiona una entrega o despacho cada pocos segundos, reflejando el dinamismo del comercio electrónico y la digitalización de los servicios. Para 2026, la combinación de visibilidad en tiempo real, inteligencia artificial y foco en la experiencia del cliente será decisiva.


Datos de la compañía especializada DispatchTrack muestran que el país superó los cien millones de kilómetros recorridos en operaciones de última milla, con un aumento superior al doscientos por ciento frente a años anteriores. También se registraron más de un millón de rutas iniciadas, cifras que evidencian un ecosistema logístico cada vez más exigente, donde la eficiencia operativa y la trazabilidad se convierten en factores estratégicos para empresas de distintos sectores.


El contexto regional apunta a que 2026 será un año de inflexión, en el que la innovación tecnológica, la sostenibilidad y la colaboración entre actores logísticos redefinirán la entrega de valor. La última milla deja de verse como el tramo final de la cadena para convertirse en un punto crítico de la relación con el cliente, donde se juega la percepción de calidad del servicio y la competitividad de las marcas.


Una de las tendencias clave será la consolidación de operaciones colaborativas. Plataformas que permiten compartir rutas y capacidades entre distribuidores y comercios facilitarán optimizar tiempos, reducir costos y aprovechar mejor la infraestructura existente. Esta lógica busca disminuir recorridos innecesarios y responder de manera más eficiente a la demanda en entornos urbanos cada vez más congestionados.


También se prevé un fortalecimiento de la infraestructura de proximidad, mediante micro-centros de distribución ubicados cerca de zonas residenciales y comerciales. Estos espacios permiten acortar distancias, reducir tiempos de entrega y mejorar la capacidad de respuesta. Al acercar el inventario al consumidor final, las empresas ganan flexibilidad para cumplir con expectativas de rapidez y disponibilidad.


La logística inteligente impulsada por tecnologías como inteligencia artificial y automatización será otro eje central. Estas herramientas permiten optimizar rutas, prever picos de demanda, asignar cargas con mayor precisión y disminuir errores operativos. El resultado es una gestión más eficiente de recursos y una mayor confiabilidad en los tiempos de entrega, aspectos determinantes en un mercado altamente competitivo.


El enfoque en el cliente cobrará aún más relevancia, con modelos de entrega flexibles que incluyen ventanas horarias personalizadas, opciones de retiro en lockers y notificaciones constantes. A esto se suma la llamada última milla verde, con mayor uso de vehículos eléctricos y empaques sostenibles, junto con una gestión más estratégica de devoluciones, que se integra como parte de la experiencia de compra.


En conjunto, estas tendencias muestran que la última milla en Colombia evoluciona hacia un modelo más tecnológico, colaborativo y sostenible. Las empresas que integren datos, automatización y un enfoque claro en el usuario estarán mejor posicionadas para responder a la creciente demanda de entregas rápidas, confiables y responsables con el entorno.

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