Puerto Candelaria prepara el lanzamiento de su álbum número quince, KZ Candelaria, un proyecto que expande su identidad sonora a partir de la reinterpretación de canciones emblemáticas del grupo. El disco verá la luz el 13 de febrero en plataformas digitales y propone un experimento que cruza música y cultura popular contemporánea, llevando su repertorio hacia nuevos géneros y formatos pensados para circular con fuerza en entornos digitales, festivos y sociales.
Lejos de ser un simple ejercicio de versiones, el trabajo plantea una pregunta creativa central: cómo sonarían sus temas más reconocidos si hubieran nacido en otros géneros musicales. A partir de esa premisa, la agrupación traslada su universo a territorios como el vallenato, el corrido, la música popular, el regional mexicano y la balada, ampliando su espectro sonoro sin abandonar el sello narrativo y performático que ha caracterizado su trayectoria.
El concepto de “memes bailables” funciona como columna vertebral del álbum. Con esta idea, Puerto Candelaria busca dialogar con los códigos de la cultura digital, donde el humor, la inmediatez y la circulación masiva de contenidos marcan la dinámica de consumo. La banda apuesta por reempacar sus letras y melodías en formatos cercanos al público, con un enfoque que combina ironía, fiesta y accesibilidad, sin renunciar a la experimentación artística.
Entre las piezas destacadas se encuentra la versión vallenata de “Tengo todo”, canción que recientemente ocupó un lugar central en acciones digitales del grupo. Esta y otras reinterpretaciones en clave vallenata cuentan con la participación especial de Luis Javier “El Ki”, cuya presencia aporta una lectura desde la tradición. A esto se suma el acordeón de Eddy Álvarez, que refuerza el puente entre el experimento sonoro y referentes culturales consolidados.
El álbum está compuesto por siete temas que recorren distintas estéticas. “Animalito”, “Tengo todo” y “Eso es pa usted” aparecen en versión vallenato; “Amor fingido” se transforma en popular ranchera; “La tusa” se presenta como corrido; “¿Qué pasa?” adopta un enfoque de regional mexicano y “Todo sale mal” se desplaza hacia la balada, configurando un mosaico de géneros que resignifican el repertorio de la banda.
Más allá de la propuesta musical, KZ Candelaria también se plantea como un gesto estratégico para conectar con audiencias más amplias y diversas. Al incorporar lenguajes asociados a la cotidianidad digital, la agrupación busca tender puentes entre su historia artística y nuevos públicos, posicionando el humor, la reinterpretación y la hibridez de géneros como herramientas para renovar su relación con el mercado y la escena cultural contemporánea.
El proyecto se inscribe además en una línea de trabajo que integra innovación y responsabilidad. La producción, grabación, mezcla y masterización del álbum se realizaron utilizando energía ciento por ciento solar. Esta decisión refuerza el compromiso de Puerto Candelaria con prácticas sostenibles, incorporando la dimensión ambiental a su proceso creativo y sumando coherencia entre discurso, experimentación artística y formas de producción.
Con KZ Candelaria, la agrupación propone un cruce entre tradición, cultura digital y fiesta popular, en un momento donde la música circula tanto en escenarios como en pantallas. El disco se presenta como una declaración creativa que reafirma la capacidad del grupo para reinventar su repertorio, dialogar con nuevas audiencias y mantener vigente su apuesta por una propuesta escénica, musical y conceptual en permanente transformación.
