Cerca de 2.600 soldados e infantes de Marina profesionales iniciaron el primer ciclo del Programa de Preparación para el Retiro 2026, una estrategia orientada a acompañar a quienes completan más de 19 años de servicio en el Ejército Nacionaly la Armada de Colombia en su transición hacia la vida civil. La iniciativa busca garantizar que el paso del servicio activo al retiro se realice con herramientas que fortalezcan su estabilidad personal, familiar y laboral en esta nueva etapa.
Durante el acto de apertura, la viceministra de Veteranos y del Grupo Social y Empresarial de la Defensa, Angélica Marín, destacó que el programa tiene un enfoque integral. Según explicó, la estrategia está diseñada para fortalecer dimensiones psicológicas, educativas, sociales, ocupacionales y financieras, con el fin de que los uniformados consoliden proyectos de vida sostenibles. El objetivo es que la experiencia acumulada durante dos décadas de servicio se traduzca en oportunidades reales dentro de la sociedad civil.
El programa es liderado por el Ministerio de Defensa Nacional y cuenta con alianzas estratégicas con entidades públicas y privadas que facilitarán la inserción laboral y social de los futuros veteranos. Estas articulaciones buscan ampliar el acceso a formación, certificaciones, empleabilidad y emprendimiento, reconociendo que el retiro del servicio activo implica un proceso de adaptación que va más allá de lo estrictamente laboral.
Entre los aliados se encuentran el Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), Caja Honor, la Corporación Matamoros y el Obispado Castrense, entre otros. Estas entidades aportan rutas de formación técnica, apoyo psicosocial, orientación para vivienda y acompañamiento espiritual, consolidando un modelo de atención integral que responde a las distintas realidades familiares y sociales de quienes han dedicado gran parte de su vida a la defensa del país.
El Sector Defensa, a través de la Dirección de Veteranos y Rehabilitación Inclusiva (DIVRI), también brindará acompañamiento especializado a los militares que cumplen 20 años de servicio. Este apoyo incluye orientación para la vida laboral, fortalecimiento de competencias, promoción del emprendimiento y acceso a beneficios establecidos en la Ley del Veterano. La meta es que el retiro no represente una ruptura abrupta, sino una transición planificada y digna.
Un eje central del programa es la salud mental. Las autoridades subrayan que el proceso de retiro puede implicar cambios emocionales y familiares significativos, por lo que se prioriza la atención psicológica y el fortalecimiento de redes de apoyo. Además, se busca alinear la formación ofrecida con las demandas reales del mercado laboral regional, para que las habilidades desarrolladas durante la carrera militar encuentren aplicación efectiva en distintos sectores productivos.
Otro componente clave es la certificación de saberes y experiencias acumuladas durante el servicio. Muchos de los uniformados cuentan con competencias técnicas y de liderazgo que pueden ser homologadas o reconocidas formalmente, facilitando su acceso a empleos en áreas como logística, seguridad, mantenimiento, gestión operativa y formación, entre otras. De esta manera, se aprovecha el capital humano formado en las Fuerzas Militares.
Con esta estrategia, el Gobierno nacional apunta a consolidar un modelo institucional de retiro que combine reconocimiento, acompañamiento y oportunidades. El Programa de Preparación para el Retiro 2026 no solo busca facilitar la adaptación de los futuros veteranos a la vida civil, sino también valorar su trayectoria, promoviendo que continúen aportando a la sociedad desde nuevos espacios laborales, comunitarios y productivos, tras años de servicio en defensa de la seguridad del país.
