En el paisaje gastronómico de Acapulco, pocos espacios conservan con tanta claridad la esencia del puerto tradicional como Mariscos Pipo. Fundado en 1950 en el barrio La Playa, cerca de Tlacopanocha, nació como un sitio sencillo que atendía a pescadores y familias locales, construyendo su reputación a partir de recetas caseras, producto fresco y un trato cercano que con el tiempo lo convirtió en referente histórico culinario.
El restaurante fue creado por Lucía Ramos y Víctor Diego Paco, conocido como “Pipo”, apodo que terminó dando nombre al establecimiento. Don Víctor se autodefinía como un “humilde cevichero”, expresión que reflejaba su carácter y la filosofía del lugar: respeto por las raíces, constancia en el sabor y cercanía con la comunidad. Esa identidad sencilla se transformó en su mayor fortaleza mientras su fama crecía dentro del puerto.
A diferencia de otros espacios orientados a la sofisticación, Mariscos Pipo mantiene un enfoque centrado en la autenticidad. No se presenta como un lugar de lujo, sino como un punto de encuentro donde la historia gastronómica de Acapulco permanece intacta. Las recetas se preparan respetando técnicas tradicionales y priorizando la frescura del marisco, una coherencia que ha permitido que distintas generaciones lo identifiquen como parte de su memoria culinaria.
Entre sus preparaciones más representativas destaca el Ceviche Pipo, elaborado a la antigua, respetando tiempos, cortes y equilibrio de sabores que evocan el Acapulco de otras décadas. Este plato se ha consolidado como símbolo del lugar, apreciado por locales y visitantes que buscan una experiencia ligada a la tradición, donde el protagonismo recae en el producto del mar y en una sazón constante.
Otro referente de la carta es el pescado almendrado, considerado sello de la casa. Se trata de una preparación horneada con un toque distintivo que ha permanecido durante años como una de las elecciones preferidas de los comensales. Su presencia sostenida en el menú ilustra la importancia de la continuidad, un valor que define la propuesta culinaria del restaurante desde sus inicios.
Los guisos tradicionales, como pescados en salsa verde y roja, refuerzan la conexión con la cocina guerrerense. Son platos directos, bien sazonados y basados en ingredientes frescos, que muestran una forma de cocinar donde la sencillez es parte de la identidad regional. Esta línea culinaria consolida a Mariscos Pipo como un espacio donde la tradición local se expresa sin artificios.
El ambiente es otro rasgo distintivo. En sus mesas coinciden familias que han frecuentado el lugar durante años con turistas interesados en experiencias genuinas. La combinación de precios accesibles y trato cercano contribuye a que el visitante se sienta parte de una historia viva, más allá de la experiencia gastronómica puntual que ofrece el restaurante.
Ubicado en la zona de Costa Azul, cerca de la Costera Miguel Alemán, Mariscos Pipo opera como testimonio de continuidad en un destino en constante cambio. Su permanencia a lo largo de décadas muestra cómo ciertos espacios trascienden lo comercial para convertirse en referentes culturales. Más que un restaurante, representa un fragmento de la identidad culinaria tradicional de Acapulco.
