El panorama tecnológico empresarial entra a 2026 con una presión creciente sobre los líderes de TI, quienes deben equilibrar la adopción acelerada de inteligencia artificial, la modernización de sistemas heredados y nuevas exigencias como la soberanía tecnológica. Desde Red Hat, sus ejecutivos plantean que la clave no está en elegir una sola prioridad, sino en construir plataformas abiertas y flexibles capaces de responder a demandas simultáneas, muchas veces contradictorias, sin comprometer seguridad, escalabilidad ni retorno de inversión.
Ashesh Badani, vicepresidente sénior y chief product officer, advierte que los responsables tecnológicos operan hoy bajo una tensión permanente: impulsar la IA para obtener resultados rápidos, mientras refuerzan seguridad y privacidad; reducir deuda técnica, modernizar infraestructuras y, al mismo tiempo, avanzar hacia entornos híbridos con mayor control sobre los datos. A esto se suma la necesidad de equipos capacitados que puedan adaptarse a un entorno en constante transformación.
Para Badani, el valor de las plataformas abiertas será aún más evidente este año. La capacidad de escalar y ajustarse a prioridades cambiantes permite a las organizaciones no quedar atrapadas en soluciones rígidas. En un contexto donde la IA evoluciona con rapidez, contar con una base tecnológica común que soporte múltiples cargas de trabajo se perfila como un habilitador clave para sostener la innovación sin perder estabilidad operativa.
Mike Ferris, vicepresidente sénior y chief operating officer y chief strategy officer, sostiene que la modernización dejó de ser un asunto de eficiencia para convertirse en una cuestión de supervivencia. La volatilidad del mercado de la virtualización y la presión por adoptar IA están exponiendo con mayor crudeza la deuda técnica acumulada, que pasa de ser un problema operativo a un obstáculo que puede frenar la capacidad de innovar.
Ferris plantea que las organizaciones necesitarán tecnologías que funcionen como puente entre la estabilidad de los sistemas existentes y los nuevos entornos inteligentes, como los agentes de IA. Las plataformas que aprovechen inversiones ya hechas en personas y procesos, mientras incorporan capacidades futuras, serán las que impulsen a la industria. Postergar esta transición, advierte, implica riesgos cada vez mayores para la competitividad.
Desde el frente de la inteligencia artificial, Brian Stevens, vicepresidente sénior y director de tecnología de IA, señala que tras años de fuertes inversiones en el entrenamiento de modelos generativos, el foco se está desplazando hacia las plataformas de inferencia. El reto ya no es solo crear modelos, sino operarlos en producción de forma escalable, eficiente y segura, integrados a ecosistemas de datos, herramientas y sistemas empresariales.
Chris Wright, director de tecnología y vicepresidente sénior de ingeniería global, subraya que la IA debe estar vinculada a casos de uso reales. Para los CIO, el desafío es llevar iniciativas de IA desde pruebas de concepto hasta entornos productivos donde generen valor tangible. Esto exige plataformas comunes, estables y confiables que permitan integrar nuevas tecnologías con rapidez, sin fragmentar la arquitectura tecnológica.
En conjunto, la visión de Red Hat apunta a que la nube híbrida seguirá siendo el eje estructural para conectar sistemas heterogéneos, aplicaciones tradicionales y nuevas cargas de trabajo basadas en IA. La flexibilidad para adaptarse a demandas actuales, mientras se prepara el terreno para futuros desarrollos, se perfila como un requisito estratégico. En este escenario, la apertura tecnológica y la capacidad de integración se consolidan como factores decisivos para el liderazgo digital empresarial.
Columna de. Equipo de Prensa Red Hat
