El Congreso de la República del Perú eligió este miércoles a José Balcázar como nuevo presidente del país, luego de una segunda votación parlamentaria convocada tras no alcanzarse mayoría definitiva en la primera ronda. El legislador obtuvo 64 votos frente a los 46 alcanzados por María del Carmen Alva, en una sesión marcada por intensas negociaciones entre bancadas y bloques políticos representados en el Legislativo.
El resultado final reflejó una mayoría clara a favor del candidato de Perú Libre, en una votación que registró 113 sufragios en total, sin votos en blanco y con tres nulos. La elección se produjo en cumplimiento de los mecanismos constitucionales previstos tras la vacancia presidencial, trasladando al Congreso la responsabilidad de definir la sucesión política en un escenario institucional extraordinario para el país andino en crisis.
En la primera ronda electoral ninguno de los aspirantes logró los respaldos necesarios para ser proclamado. José Balcázar había obtenido entonces 46 votos, mientras María del Carmen Alva alcanzó 43 apoyos. Héctor Acuña sumó 13 sufragios y Edgar Reymundo siete, además de un voto en blanco y siete nulos, lo que obligó a una definición entre los dos candidatos más votados.
La segunda votación redujo el abanico político y concentró las decisiones en Balcázar y Alva, representantes de visiones distintas sobre la conducción del Estado. El nuevo mandatario logró consolidar adhesiones adicionales provenientes de sectores que, en la primera ronda, respaldaron otras candidaturas o se mantuvieron en posiciones independientes dentro del fragmentado mapa parlamentario peruano actualmente vigente tras recientes crisis gubernamentales sucesivas.
José Balcázar es médico cirujano y congresista con trayectoria académica y política vinculada a Perú Libre, colectividad que ha promovido agendas de transformación social, descentralización y revisión del modelo económico. Durante su paso por el Parlamento participó en debates relacionados con salud pública, educación y reformas institucionales, posicionándose como una figura cercana a sectores que demandan mayor presencia estatal en regiones históricamente rezagadas.
Su elección se produce en un contexto de alta volatilidad política, con un Congreso llamado a garantizar gobernabilidad y transición institucional. Analistas locales coinciden en que el respaldo alcanzado en segunda vuelta responde más a acuerdos de estabilidad legislativa que a una convergencia ideológica plena, reflejando la necesidad de construir mayorías funcionales en medio de la fragmentación partidista del sistema político peruano.
El nuevo jefe de Estado asumirá el reto de recomponer relaciones entre poderes públicos, atender demandas sociales acumuladas y ofrecer señales de certidumbre económica. La agenda inmediata incluye la reactivación del diálogo político, el fortalecimiento institucional y la adopción de medidas que permitan recuperar la confianza ciudadana, afectada por años de confrontación entre Ejecutivo y Legislativo en el país vecino.
Con esta elección, el Congreso peruano cierra un nuevo capítulo de transición y abre una etapa cuyo éxito dependerá de la capacidad del nuevo gobierno para articular consensos amplios. La designación de Balcázar marca, así, un intento del sistema político por estabilizar la conducción del Estado mientras el país busca encaminarse nuevamente hacia un horizonte de normalidad democrática.
