Invertir en un año electoral: mitos, realidades y decisiones que sí importan

 

En los años electorales, el ambiente financiero suele cargarse de incertidumbre y titulares que anticipan cambios drásticos. En Colombia, este contexto lleva a muchos inversionistas a preguntarse si deberían ajustar sus portafolios. Sin embargo, la evidencia histórica muestra que, aunque la política puede generar movimientos de corto plazo, son los fundamentos económicos los que determinan el desempeño sostenido de los mercados.


Cibest Capital, negocio de inversiones de Grupo Cibest, advierte que la clave está en mantener la estrategia. “Invertir es tomar decisiones con la mirada puesta en el futuro. Lo más efectivo no es anticipar escenarios políticos, sino mantener el enfoque en los objetivos de largo plazo y la diversificación”, señaló Luis Ignacio Gómez, vicepresidente de Mercado de Capitales de la firma.


Uno de los mitos más frecuentes es creer que el resultado electoral definirá el futuro del portafolio. Aunque los mercados reaccionan ante la coyuntura política, factores como crecimiento económico, inflación, tasas de interés y productividad pesan más en el mediano y largo plazo. La política mueve titulares; los fundamentos mueven valor.


Otro error común es interpretar la volatilidad preelectoral como señal de alarma definitiva. Si bien es normal observar altibajos durante las campañas, estos movimientos suelen disiparse una vez se clarifica el panorama. En algunos casos, incluso abren oportunidades de entrada en activos que bajan por temor, no por un deterioro estructural real.


También persiste la idea de que es mejor esperar a que pase la elección para volver a invertir. La experiencia demuestra que cuando llega la claridad política, buena parte del ajuste ya ocurrió. Salir del mercado en estos periodos puede implicar perder jornadas clave de recuperación, afectando los retornos acumulados a largo plazo.


Un cuarto mito apunta a limitar las inversiones al mercado local. Diversificar internacionalmente permite acceder a sectores y tendencias globales como tecnología, inteligencia artificial, transición energética o salud. Ampliar el horizonte geográfico no solo expande oportunidades, sino que reduce riesgos asociados a ciclos económicos específicos.


Finalmente, suponer que un nuevo gobierno transformará por completo el rumbo económico puede llevar a decisiones impulsivas. Las dinámicas globales, el comercio, la regulación y la implementación real de políticas públicas influyen tanto o más que el discurso electoral. Los cambios estructurales rara vez ocurren de manera inmediata.


En un año electoral, la invitación es a sostener la disciplina, revisar metas y ajustar portafolios según el perfil de riesgo, no según el clima político. Las elecciones pasan y los ciclos cambian, pero una estrategia clara, diversificada y enfocada en el largo plazo sigue siendo la herramienta más sólida para proteger y hacer crecer el patrimonio.

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