El Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil dieron a conocer el informe preliminar del accidente aéreo ocurrido el 28 de enero de 2026 en Norte de Santander, en el que fallecieron 15 personas. La investigación, liderada por la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes Aéreos (DIACC), estableció que el siniestro corresponde a una colisión contra terreno montañoso en el sector Las Guamas, vereda Curasica, municipio de La Playa de Belén.
De acuerdo con el documento oficial, en la aeronave viajaban 13 pasajeros y 2 tripulantes, quienes perdieron la vida como consecuencia del impacto. El vuelo cubría la ruta entre Cúcuta y Ocaña, un trayecto regional habitual, y se encontraba en fase de aproximación al destino cuando se registró la última comunicación con el control de tránsito aéreo.
El reporte técnico señala que la tripulación informó encontrarse a 15 millas náuticas del aeropuerto de llegada y recibió la instrucción de cambiar a frecuencia de autoanuncios. Esa fue la última interacción registrada antes de perderse totalmente el contacto con la aeronave, lo que activó los protocolos de búsqueda y verificación de emergencia.
Los registros del sistema de seguimiento indican que minutos antes del accidente se evidenció un descenso continuo. El lugar del impacto fue localizado a una elevación aproximada de 6.881 pies sobre el nivel del mar, donde los investigadores hallaron una dispersión de restos a lo largo de unos 145 metros, característica asociada a un impacto de alta energía.
Uno de los avances centrales de esta fase investigativa fue la recuperación de los registradores de información de vuelo. La DIACC confirmó que el registrador de datos de vuelo (FDR) y el registrador de voces de cabina (CVR) fueron hallados y quedaron bajo custodia oficial para su análisis técnico especializado.
La descarga del FDR se realizó de manera satisfactoria, permitiendo obtener información relevante del comportamiento de la aeronave durante el trayecto. En el caso del CVR, las autoridades reportaron afectaciones internas derivadas del impacto, por lo que el dispositivo se encuentra en un proceso técnico de recuperación de datos mediante procedimientos especializados.
La inspección inicial de los restos también determinó que no se evidenciaron señales de incendio ni rastros de fuego en la aeronave, un elemento clave dentro de la reconstrucción de la secuencia del accidente. Estos hallazgos forman parte de la fase inicial y no constituyen conclusiones definitivas sobre las causas del siniestro.
La ministra de Transporte, Mafe Rojas, reiteró que el proceso investigativo se adelanta con rigor técnico y bajo estándares internacionales. La funcionaria expresó la solidaridad del Estado con las familias de las víctimas y aseguró que el objetivo principal es esclarecer lo ocurrido y fortalecer las medidas de seguridad aérea en el país.
El informe subraya que la investigación continuará con nuevas etapas de análisis, entre ellas la revisión integral de los datos recuperados, el estudio de las operaciones del vuelo, el mantenimiento de la aeronave, los factores humanos y los elementos organizacionales relacionados con la operación.
Las autoridades indicaron que algunos componentes serán enviados a laboratorios especializados en el exterior, con participación de instancias técnicas internacionales, con el fin de profundizar en la evaluación de la información disponible y garantizar transparencia en el proceso.
Finalmente, el Ministerio de Transporte y la Aeronáutica Civil recordaron que, conforme a los estándares de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), este tipo de investigaciones tiene un carácter estrictamente preventivo y técnico, orientado a evitar futuros accidentes, sin que implique la atribución de responsabilidades en esta etapa preliminar.

