IA vs. software: el debate que reconfigura el modelo SaaS

 

El debate sobre si la inteligencia artificial puede reemplazar al software tradicional volvió al centro de la conversación tecnológica tras movimientos recientes de empresas como Anthropic, que impulsan herramientas de automatización “agéntica” capaces de ejecutar tareas laborales completas. Este avance ha reactivado una narrativa que inquieta a inversionistas: si la IA escribe código, automatiza flujos y toma decisiones, ¿qué papel jugarán las plataformas SaaS convencionales?


La discusión toca un nervio histórico del sector. En 2011, el inversionista Marc Andreessen popularizó la idea de que “el software se está comiendo el mundo”. Hoy, algunos analistas plantean el giro opuesto: la IA podría “comerse al software”. Esta percepción ha coincidido con un menor desempeño bursátil de compañías SaaS, fenómeno que en mercados se ha etiquetado como una especie de “SaaSpocalypse”.


Sin embargo, desde Janus Henderson Investors, los gestores tecnológicos Richard Clode, Alison Porter y Graeme Clarke piden matizar el análisis. Señalan que el bajo rendimiento reciente no se explica solo por la IA, sino por ajustes de valoración, cambios en ciclos de gasto corporativo y una rotación de capital hacia infraestructura de IA, como semiconductores y nube, que hoy concentran mayor atención inversora.


En términos tecnológicos, los expertos recuerdan que las grandes olas de innovación suelen avanzar por capas: primero infraestructura física, luego plataformas y, después, aplicaciones. La IA generativa está aún en fase de fuerte inversión en chips, centros de datos y modelos fundacionales. Bajo ese esquema, el software de aplicación no desaparece, sino que se transforma para integrar capacidades inteligentes dentro de procesos existentes.


Uno de los temores del mercado es que la automatización reduzca la necesidad de licencias por usuario, modelo típico del SaaS. Si agentes de IA realizan tareas de múltiples empleados, la lógica de “pago por puesto” podría tensionarse. Aun así, sustituir sistemas de misión crítica —ERP, finanzas, recursos humanos o cadena de suministro— por soluciones improvisadas con IA implicaría riesgos operativos, regulatorios y de seguridad que las empresas difícilmente asumirán.


También se debate el llamado “vibe-coding”, donde modelos de IA generan código a partir de instrucciones en lenguaje natural. Aunque acelera prototipos y tareas repetitivas, dista de reemplazar arquitecturas complejas, integración con sistemas heredados y gobernanza de datos. Más que eliminar el software, la IA tiende a cambiar cómo se desarrolla y mantiene, elevando la productividad de los equipos técnicos.


Para los gestores, la clave está en la gestión activa de inversiones. La IA abre oportunidades en automatización, análisis predictivo y optimización operativa en múltiples sectores, lo que puede ampliar el peso de la tecnología en la economía. Pero también exige diferenciar entre empresas con propuestas sólidas, datos propios y casos de uso claros, y aquellas cuya oferta puede volverse fácilmente replicable.


En síntesis, la pregunta no parece ser si la IA reemplazará al software, sino qué tipo de software sobrevivirá. Las plataformas que integren inteligencia, mantengan confiabilidad en procesos críticos y se adapten a nuevos modelos de uso podrían salir fortalecidas. En un entorno de cambio acelerado, la frontera entre IA y software se difumina, y la ventaja competitiva pasa por combinar innovación, control y valor real para el negocio.

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