La industria global de los videojuegos entra en una etapa donde la infraestructura, la inteligencia artificial y la confianza del usuario pesan tanto como el entretenimiento. Así lo plantea el nuevo informe “A Jugar”, presentado por Globant, que analiza los cambios estructurales que están modelando el desarrollo, la distribución y el consumo de videojuegos de cara a 2026.
El reporte se apoya en proyecciones de mercado que estiman ingresos globales cercanos a los 189 mil millones de dólares, al tiempo que advierte que la evolución ya no se limita a gráficos más avanzados. El foco se desplaza hacia los sistemas que sostienen las experiencias: plataformas en la nube, herramientas de IA, economías de creadores y marcos regulatorios que inciden en la monetización y la protección del jugador.
La primera tendencia señalada es el cambio de plataforma, con el ascenso de experiencias portátiles y optimizadas para la nube. El énfasis deja de estar en la potencia de consolas fijas para centrarse en el acceso fluido, la continuidad de juego y la posibilidad de conectarse desde distintos dispositivos, ampliando los escenarios de uso y el alcance de las audiencias.
En segundo lugar, el informe destaca la adopción de IA en el desarrollo y las operaciones. Según los datos citados, la mayoría de desarrolladores ya utiliza estas herramientas para acelerar la creación de contenidos, pruebas y localización. La IA, bajo esta mirada, actúa como soporte creativo y operativo, ampliando la capacidad de los equipos sin reemplazar el criterio humano.
La tercera tendencia se relaciona con el engagement profundo y el peso de las franquicias históricas. El crecimiento se orienta menos a captar nuevos jugadores y más a retener comunidades mediante servicios en vivo, expansiones y remasterizaciones. Las propiedades intelectuales consolidadas se convierten en plataformas de largo plazo que sostienen ecosistemas activos.
El cuarto eje apunta al descubrimiento impulsado por creadores y a los entornos de contenido generado por usuarios. Plataformas sociales y de streaming han ganado protagonismo en la visibilidad de títulos, mientras los jugadores asumen roles como creadores y co-desarrolladores, participando en economías digitales que combinan juego, comunidad y monetización.
Finalmente, el reporte aborda la presión regulatoria y la nueva era de la confianza. Las discusiones sobre loot boxes, sistemas de recompensas aleatorias y funciones de IA poco transparentes están reconfigurando reglas de diseño y monetización. La seguridad y el bienestar del jugador emergen como variables centrales en la sostenibilidad de los modelos de negocio.
Para Globant, la próxima fase del sector dependerá de integrar la IA de forma responsable, diseñar experiencias multiplataforma y fortalecer la relación de confianza con las comunidades. La combinación entre innovación tecnológica, ética en el uso de datos y apertura a ecosistemas de creadores se perfila como el marco en el que se definirá el videojuego moderno.
