En el Resguardo Indígena del Gran Cumbal, en Nariño, comenzó a operar una red de conectividad que va más allá del acceso a internet. Se trata de “Frailejones: Conexión de Vida”, una iniciativa construida con liderazgo comunitario y acompañamiento institucional, que busca cerrar brechas tecnológicas en un territorio donde la señal nunca había sido una realidad estable. El proyecto articula esfuerzos del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Colnodo y la Unión Europea, junto con la comunidad local.
La red comunitaria entra en operación en la vereda Tasmag, en el municipio de Cumbal, como una apuesta que pone a la gente en el centro. El objetivo es que la conectividad se convierta en herramienta para estudiar, trabajar, emprender, comunicarse y acceder a servicios, en un contexto donde la geografía ha limitado históricamente las oportunidades. La iniciativa se sustenta en procesos de formación, apropiación tecnológica y gestión local para garantizar su sostenibilidad.
Durante el lanzamiento, la viceministra de Conectividad, Gloria Patria Perdomo, destacó que el proyecto representa una decisión colectiva de la comunidad para no aceptar el aislamiento como destino. El enfoque, señaló, no se limita a instalar infraestructura, sino a fortalecer una base social que dignifique la vida e incremente las oportunidades mediante el uso de la tecnología como herramienta de inclusión y desarrollo.
El modelo se apoya en la organización local de la vereda y en el acompañamiento técnico promovido por el Ministerio TIC, Colnodo y la Unión Europea. En esta primera etapa, la red cuenta con 23 nodos activos distribuidos en diferentes sectores de Tasmag y cerca de 70 personas conectadas desde sus hogares. De ellas, 24 viven en zonas donde no existe señal móvil, lo que convierte la red en un acceso real a comunicación y servicios esenciales.
Según explicó Julián Casasbuenas, director de Colnodo, esta es la segunda red comunitaria apoyada por la Unión Europea dentro del proyecto y la número 17 acompañada por la organización en Colombia. Resaltó que la alianza multisectorial y la confianza de la comunidad indígena de Los Pastos son claves para impulsar una transición digital con enfoque sostenible, inclusivo y respetuoso con el entorno cultural y ambiental.
La conectividad habilitada en la vereda permite llamadas, videollamadas, mensajería, búsquedas educativas, trámites y servicios financieros en línea, así como estudio y trabajo remoto. También facilita la búsqueda de empleo y la promoción de actividades productivas, ampliando el acceso a espacios de participación en la vida digital del país. Estos usos, cotidianos en entornos urbanos, representan un cambio estructural en territorios que han permanecido desconectados.
El proyecto deja además capacidades instaladas en el territorio. Un total de 18 gestores y gestoras se certificaron para promover la sostenibilidad de la red, mientras que nueve líderes y lideresas TIC fueron formados para impulsar habilidades digitales en la comunidad. Este enfoque fortalece un modelo de conectividad que no depende exclusivamente de operadores externos, sino del conocimiento local y del trabajo colaborativo.
En la articulación territorial participa la Asociación Turística Indígena y Agroecológica Yakumama, que aporta organización comunitaria a un esquema donde la población es protagonista. Por su parte, el embajador de la Unión Europea en Colombia, Francois Roudié, subrayó que la transición digital no puede limitarse a las grandes ciudades y que la conectividad es un factor habilitante del desarrollo y un derecho.
“Frailejones: Conexión de Vida” se consolida así como un paso concreto para cerrar brechas y ampliar derechos en Nariño. Cada nodo activo fortalece capacidades locales y abre nuevas posibilidades para la educación, el trabajo y la participación. Con este modelo de red comunitaria, Colombia avanza en su propósito de que la era digital llegue también a los territorios indígenas y rurales históricamente excluidos.
