Ante el desafío creciente del cáncer, el cuidado se posiciona como pilar del tratamiento integral

 

El cáncer se consolida como uno de los mayores retos de salud pública a escala global y regional. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud y la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer, cada año cerca de 20 millones de personas son diagnosticadas con algún tipo de cáncer en el mundo y alrededor de 10 millones fallecen por esta causa, cifras que evidencian la magnitud del desafío para los sistemas de salud y las redes de apoyo familiar y comunitario.


Las proyecciones internacionales advierten que los nuevos casos podrían alcanzar los 30,2 millones en las próximas décadas, lo que refuerza la necesidad de fortalecer no solo la detección temprana y el acceso a tratamientos, sino también los componentes de acompañamiento integral. El cáncer, más allá de un diagnóstico clínico, implica un proceso prolongado que impacta dimensiones físicas, emocionales y sociales, tanto en pacientes como en sus entornos cercanos.


En Colombia, el panorama también es significativo. Según datos de la Cuenta de Alto Costo y del Ministerio de Salud y Protección Social, más de 651.000 personas conviven actualmente con la enfermedad. Aunque la cifra refleja un desafío creciente, los avances en rutas de atención, diagnóstico oportuno y acceso a terapias han contribuido a mejorar el pronóstico y la calidad de vida, confirmando que la detección temprana sigue siendo un factor determinante.


En este contexto, el cuidado de apoyo gana relevancia como parte esencial del abordaje integral. Este enfoque no se limita al tratamiento del tumor, sino que busca mitigar efectos secundarios, acompañar el bienestar emocional y sostener la calidad de vida durante todo el proceso. El objetivo es que la persona no quede reducida a su enfermedad, sino que reciba un acompañamiento continuo que considere su experiencia completa.


En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, la marca dermatológica La Roche-Posay reiteró su apuesta por el cuidado de apoyo mediante la iniciativa global Fight With Care. La estrategia promueve educación, acceso a información y soluciones dermatológicas dirigidas a atender efectos cutáneos asociados a tratamientos oncológicos, situando a la persona en el centro del cuidado y articulando esfuerzos con profesionales de la salud.


Desde la compañía señalan que el cuidado dermatológico adquiere importancia frente a reacciones cutáneas frecuentes en pacientes oncológicos, que pueden afectar su comodidad, autoestima y adherencia al tratamiento. El trabajo conjunto con oncólogos y dermatólogos durante más de 15 años ha permitido desarrollar soluciones enfocadas en proteger, reparar y calmar la piel, como parte de un acompañamiento que busca reducir cargas adicionales durante la terapia.


La marca, fundada en 1975 y presente en más de 60 países, reporta que sus productos se desarrollan bajo protocolos clínicos estrictos y con el uso de su agua termal rica en selenio, reconocida por propiedades calmantes y antioxidantes. Su portafolio abarca desde protección solar hasta el cuidado de pieles fragilizadas, incluyendo necesidades específicas de personas en tratamientos oncológicos, dentro de un enfoque que conecta dermatología y bienestar general.


Frente al aumento sostenido de casos, expertos coinciden en que el abordaje del cáncer exige una mirada integral. Además de los avances terapéuticos, el cuidado de apoyo, la educación al paciente y el acompañamiento emocional se consolidan como pilares para mejorar la experiencia de la enfermedad. La articulación entre sector salud, comunidad médica y actores privados se perfila como clave para responder a un desafío que seguirá marcando la agenda sanitaria en los próximos años.

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