Colombia enfrenta un desafío en materia de salud pública al registrar 304 muertes prevenibles por cada 100.000 habitantes, cifra que más que duplica el promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, según el informe Panorama de la Salud 2025. El dato evidencia brechas en detección temprana, control de riesgos y acceso oportuno a servicios preventivos.
El reporte señala que, mientras el promedio de muertes prevenibles en países OCDE es de 145 por cada 100.000 habitantes, Colombia mantiene una proporción significativamente mayor. Estas muertes están asociadas a enfermedades que podrían evitarse mediante chequeos médicos periódicos, promoción de hábitos saludables y seguimiento continuo de condiciones crónicas.
A esta situación se suma la mortalidad tratable, que en Colombia alcanza 115 muertes por cada 100.000 habitantes, frente a un promedio de 77 en países miembros. Este indicador refleja limitaciones en diagnósticos oportunos y en la continuidad de la atención, factores que influyen en la evolución de enfermedades que pueden controlarse con intervención médica temprana.
Las diferencias también se observan en la esperanza de vida. En Colombia se ubica en 77,5 años, aproximadamente 3,6 años por debajo del promedio de la OCDE. Este contexto refuerza la importancia de incorporar la salud preventiva como práctica habitual, orientada a mejorar tanto la calidad de vida como la expectativa de longevidad.
Los chequeos médicos periódicos incluyen valoración de signos vitales, exámenes de laboratorio y evaluaciones según edad y antecedentes. Estas revisiones permiten detectar tempranamente condiciones como hipertensión, diabetes, dislipidemias o problemas cardiovasculares, así como identificar factores de riesgo asociados a estilo de vida y antecedentes familiares.
Desde el sector de atención médica domiciliaria, emi Falck subraya la relevancia de fortalecer la cultura de autocuidado. Directivos de la compañía señalan que promover chequeos anuales contribuye a la prevención de enfermedades y a la construcción de hábitos sostenibles que reducen la carga del sistema de salud en el largo plazo.
Iniciar el año con una revisión médica integral implica programar exámenes de rutina, actualizar valoraciones según factores de riesgo y adoptar prácticas como alimentación balanceada, actividad física regular y manejo del estrés. Estas acciones permiten contar con un diagnóstico claro del estado de salud y tomar decisiones preventivas a tiempo.
El fortalecimiento de la salud preventiva se proyecta como estrategia clave para disminuir muertes evitables y mejorar indicadores sanitarios. El reto para Colombia radica en ampliar la educación en autocuidado, facilitar el acceso a chequeos y consolidar un enfoque donde la prevención sea eje central del bienestar colectivo.
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Salud
