Alejandro Jaramillo Fonseca plantea una cruzada por el empleo, la formalización y el fortalecimiento de las microempresas

La discusión sobre empleo e informalidad vuelve al centro del debate público en Bogotá con la voz de Alejandro Jaramillo Fonseca, abogado, magíster en Gestión Pública y consultor con más de doce años de experiencia entre el sector público y privado. Su propuesta política se mueve alrededor de una palabra cotidiana pero potente: camellar. Desde ahí articula una visión que conecta trabajo, empresa, familia y oportunidades, en un momento en que miles de hogares sienten la presión económica.


El planteamiento surge en un contexto en el que la informalidad laboral supera la mitad de la población ocupada en varios periodos del año, lo que evidencia fallas estructurales en el acceso a empleo formal. Para Jaramillo Fonseca, el problema no se resuelve solo con control o sanciones, sino con condiciones reales para que emprender, contratar y trabajar formalmente sea posible. Su enfoque combina incentivos, simplificación de trámites y medidas para aliviar cargas sobre las micro y pequeñas empresas.


Además de su trayectoria profesional, el candidato ha impulsado iniciativas como la Bancada ProVida en el Congreso y la ley “Hecho en Familia”, con un discurso que pone a la familia como núcleo del desarrollo social y económico. Su narrativa vincula valores, productividad y estabilidad de los hogares, bajo la idea de que sin ingresos suficientes no hay proyecto de vida sostenible. A esto suma propuestas laborales que buscan adaptarse a las nuevas dinámicas del mercado.


Por eso, el director de Revista Impacta Jhonatan Rojas conversó con el acerca de sus propuestas y como el "camello" es la solución para una sociedad que enfrenta enormes desafíos morales, sociales y de seguridad como es la colombiana, en especial Bogotá.

Director Impacta. ¿Cómo propone mejorar las condiciones de “camello” en un país con alta informalidad?

Alejandro Jaramillo. La propuesta parte de reconocer que el mercado laboral cambió y que muchas personas hoy combinan varias actividades para sostenerse. Por eso planteo la cotización por horas y no por semanas completas, de modo que quienes trabajen por tiempos parciales puedan aportar al sistema y no queden por fuera de la seguridad social. A esto suma la simplificación de trámites de contratación y el uso de tecnología para reducir cargas administrativas, facilitando que más relaciones laborales se formalicen sin que el proceso sea una barrera. Y por último los Centros de Camello Local buscarán fortalecer el diálogo entre Estado y el ciudadano que busque empleo  de una manera más cercana y con verdaderas asesorías que le permitan conseguir un trabajo estable y digno de acuerdo a sus capaciadades.

D.I. ¿Qué plantea para fortalecer el emprendimiento frente a trabas burocráticas?

A.J. Propongo instalar mesas técnicas para revisar y reducir requisitos en procesos de contratación y funcionamiento empresarial, tanto en el sector público como en el privado. La idea es que la tecnología permita centralizar documentos y evitar que un emprendedor deba presentar la misma información múltiples veces. Además, impulsaré programas de capacitación, acompañamiento y fortalecimiento en temas tributarios, financieros, de mercadeo y habilidades digitales, buscando que los negocios no solo nazcan, sino que logren sostenerse y crecer.

D.I. ¿Cuál es su propuesta en materia tributaria para las MIPIMES?

Uno de mis ejes es reducir progresivamente la carga del impuesto de renta para micro, pequeñas y medianas empresas hasta un 25%, con el argumento de que hoy gran parte de sus ingresos se va en impuestos y costos operativos. Según su visión, esto deja márgenes muy bajos de utilidad y limita la reinversión, la generación de empleo y la estabilidad de los negocios familiares. Aliviando la presión fiscal, espera que las empresas puedan fortalecer su operación, formalizar trabajadores y proyectarse a mediano plazo.


D.I. ¿Cómo se conectan empleo, familia y pensión en su planteamiento?

A.J. Propongo esquemas más flexibles de cotización pensional, incluso con la posibilidad de que miembros de una misma familia sumen semanas cotizadas, de manera que hogares sin historial continuo de aportes puedan acercarse a una pensión. Para él, esto reconoce la realidad de trayectorias laborales intermitentes y del trabajo informal. La apuesta es que la seguridad social deje de ser un privilegio de quienes tienen empleo estable y se convierta en un sistema más incluyente, acorde con la vida laboral actual.

D.I.
¿Qué relación establece entre empleo y seguridad ciudadana?

A.J. Desde mi enfoque, la falta de oportunidades laborales formales alimenta círculos de vulnerabilidad que impactan la seguridad, especialmente en grandes ciudades. Por eso insisto en que generar empleo, apoyar microempresas y reducir la informalidad también es una política de prevención. Planteo que personas con ingresos estables y proyectos productivos tienen más posibilidades de proyectarse legalmente y menos incentivos para economías ilegales, integrando así la política laboral con la construcción de entornos más seguros.


En conjunto, las propuestas de Alejandro Jaramillo Fonseca se presentan como un intento de responder a la informalidad desde la estructura misma del empleo y la empresa. Su discurso combina reducción de cargas, flexibilización de cotizaciones, apoyo a emprendimientos y fortalecimiento de negocios familiares. Bajo la idea de que “camellar” con dignidad debe ser posible, plantea un modelo en el que trabajo, familia y desarrollo local se refuercen mutuamente como base de estabilidad económica y social.

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