La muerte de Beatriz González generó una oleada de reacciones desde distintos sectores culturales, institucionales y políticos del país, que coincidieron en reconocerla como una figura esencial del arte colombiano y latinoamericano. Su partida deja un profundo vacío, pero también un legado que seguirá interpelando a la sociedad desde la memoria, el arte público y la reflexión crítica.
El expresidente Juan Manuel Santos fue de las primeras voces en expresar sus condolencias y hacer una sobria pero sentida despedida, calificándola como una mujer excepcional, defensora de la paz y un ser humano admirable. Para Santos, su legado trasciende el arte y se inscribe en la historia ética y cultural del país.
Por su parte, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, expresó un mensaje de condolencia destacando que Beatriz González fue una de las artistas más importantes en la historia del país. Subrayó que los Columbarios del Cementerio Central son una huella imborrable de su talento y de su manera única de narrar la violencia y la memoria en Colombia.
Desde el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, se destacó a Beatriz González como “guardiana de la memoria nacional”. La entidad recordó que su obra transformó la noticia efímera en testimonio permanente, desde Los suicidas del Sisga hasta Auras Anónimas, consolidando una trayectoria dedicada a dignificar a las víctimas y confrontar el olvido.
El secretario de Cultura de Bogotá, Santiago Trujillo Escobar, afirmó que aunque la maestra ha partido, su mirada permanece como una impronta indeleble en sus obras. Señaló que González enseñó a interpelar, a no olvidar y a comprender el arte como un acto ético frente a la historia y el dolor colectivo.
La Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte recordó que el Distrito rindió homenaje a la artista en 2025 al imponerle la Medalla Orden Civil al Mérito Ciudad de Bogotá en el Grado Comendador. Asimismo, resaltó que su obra La felicidad de Pablo Leyva inspiró el eje curatorial de la Bienal Internacional de Arte y Ciudad BOG25, reafirmando su vigencia intelectual.
Desde el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, su director Diego Parra Cortés lamentó profundamente el fallecimiento de la maestra y exaltó la dimensión patrimonial de su obra. Destacó especialmente Auras Anónimas, instalada en los Columbarios del Cementerio Central, como una de las intervenciones más importantes del espacio público en Bogotá por su capacidad de articular arte, memoria y ciudad.
Parra Cortés anunció que, como homenaje y compromiso con su legado, el Distrito adelantará un proceso integral de restauración de los Columbarios. Este incluirá reforzamiento estructural, restauración de cubiertas y la conservación de Auras Anónimas, con inicio previsto para el primer trimestre del año, como parte de una política de preservación del patrimonio cultural de la ciudad.
El líder cultural y director del Festival de Cine de Bogotá Henry Laguado, profundo en la tristeza por la muerte de su amiga cercana Beatríz González, resaltó a través de un mensaje que su obra es la demostración misma de la evolución cultural colombiana, mezclando las expresiones posmodernistas con un estilo propio colombiano, que la hizo una de las artístas más grandes de la región, dejando una huella imborrable.
Instituciones culturales como el Museo Nacional de Colombia, el Museo de Arte Moderno de Medellín y el programa ARTBO de la Cámara de Comercio de Bogotá coincidieron en señalarla como una figura central de la modernidad crítica en América Latina. Destacaron su rigor intelectual, su uso del color como denuncia y su influencia decisiva en generaciones de artistas.
Hoy, el sector cultural, las instituciones y la ciudadanía coinciden en que la obra de Beatriz González permanece viva. Su mirada crítica, su compromiso con la memoria y su capacidad de transformar el dolor en reflexión seguirán siendo un referente imprescindible para entender el arte, la historia y la dignidad humana en Colombia.
