Bogotá entra en la recta final para recibir una de las exposiciones más potentes y conmovedoras de su agenda cultural. Hasta el 18 de enero de 2026, el público podrá visitar BALSA, del artista keniano Michael Armitage, una muestra que invita a mirar de frente la migración contemporánea desde una dimensión profundamente humana, política y simbólica.
La exposición reúne cuatro pinturas de gran formato realizadas sobre lubugo, un textil tradicional de Uganda elaborado con corteza de árbol. Este soporte, cargado de memoria ancestral, se convierte en un elemento central del discurso artístico de Armitage, quien lo utiliza para tensionar las narrativas occidentales del arte y conectar pasado, presente y territorio.
Inspirado en hechos históricos y realidades sociopolíticas concretas, BALSA aborda especialmente las experiencias de quienes intentan llegar a Europa atravesando el Sahara y el Mediterráneo. Lejos de reducir la migración a cifras o titulares, el artista la presenta como una vivencia íntima marcada por el miedo, la esperanza, la resistencia y la fragilidad.
Las figuras que habitan las obras de Armitage son poderosas y vulnerables al mismo tiempo. Cuerpos en tránsito, miradas suspendidas y escenas cargadas de tensión emocional encarnan el sufrimiento, pero también la persistencia de la vida frente al desplazamiento forzado. En sus pinturas, la dignidad no desaparece, incluso cuando todo parece perdido.
El diálogo entre BALSA y el espacio de Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria, amplifica el sentido de la muestra. Allí, las obras funcionan como un acto de conmemoración y homenaje a migrantes y refugiados, así como a quienes han perdido la vida en ese tránsito: hombres, mujeres y niños cuyas historias fueron borradas por sistemas de exclusión y violencia estructural.
La exposición también interpela directamente a Occidente. La crisis migratoria, tal como la presenta Armitage, revela las fisuras de los discursos democráticos y humanitarios, y expone el peso del racismo sistémico, las desigualdades históricas y las injusticias ambientales y sociales que atraviesan estos desplazamientos.
Más que una muestra pictórica, BALSA es una experiencia de reflexión ética y política. El espectador no solo observa, sino que es confrontado con preguntas incómodas sobre responsabilidad, memoria y humanidad, en un mundo donde millones de personas siguen siendo empujadas al exilio.
La exposición puede visitarse en Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria, ubicado en la Carrera 7 n.º 6b-30, en Bogotá. La entrada es libre y gratuita, y el horario es de martes a domingo, de 9:00 a.m. a 5:00 p.m. Los últimos días están contados: una oportunidad imperdible para acercarse a una de las voces más relevantes del arte contemporáneo internacional.

