El sector automotor colombiano cierra 2025 con uno de los balances más sólidos de los últimos años. De acuerdo con las proyecciones de la industria, el país superará las 250.000 unidades de vehículos nuevos vendidos y más de un millón de motocicletas comercializadas, cifras que consolidan la recuperación del mercado y reafirman el papel del sector motriz como dinamizador del empleo y la actividad económica nacional.
Este buen desempeño no se limita a la venta de vehículos. La posventa también mostró señales claras de fortalecimiento. Al cierre del tercer trimestre de 2025, el mercado de partes, piezas y accesorios registró un crecimiento superior al 13 % frente a 2024, reflejando una mayor actividad en mantenimiento y reparación del parque automotor colombiano, especialmente en un contexto de envejecimiento del mismo.
“Estamos cerrando un año con cifras muy positivas para toda la cadena del sector automotriz. Vehículos, motocicletas y posventa muestran una dinámica favorable que impulsa el empleo y la economía. La expectativa es que esta tendencia continúe en 2026, siempre que existan reglas claras y coherentes con la realidad de la industria”, afirmó Carlos Andrés Pineda, presidente ejecutivo de Asopartes.
No obstante, el balance positivo convive con retos estructurales. Durante 2025, el sector operó en medio de incertidumbre regulatoria, especialmente frente a la posibilidad de nuevos aranceles a la importación de partes y piezas, así como cambios en la política de reindustrialización. Para el gremio, estas señales generan ruido en la toma de decisiones y afectan la planeación de inversiones.
“Las políticas restrictivas no han demostrado ser efectivas para fortalecer la industria. En Colombia, el ecosistema de motocicletas y la posventa generan empleo, comercio e impuestos. El país necesita decisiones técnicas, estables y alineadas con la realidad global del sector”, advirtió Pineda, al señalar que el ensamble local sigue siendo limitado frente a la magnitud del mercado.
En paralelo, la entrada de vehículos híbridos y eléctricos, junto con la llegada de nuevas marcas internacionales, comienza a transformar la estructura del mercado. Aunque este proceso aún no se refleja plenamente en la demanda de posventa, sí exige una rápida adaptación técnica de importadores, distribuidores y talleres para atender una movilidad cada vez más tecnológica.
Durante 2025, el mayor crecimiento del mercado de partes se concentró en productos de desgaste y mantenimiento, como lubricantes, frenos, suspensión y amortiguadores. Este comportamiento responde a la antigüedad del parque automotor, cuyos vehículos tienen en promedio entre 15 y 20 años, mientras que las motocicletas superan los 10 añosdesde su primera matrícula.
A estos desafíos se suman problemáticas persistentes como el contrabando, la falsificación y el hurto de vehículos, motocicletas y autopartes. Según cifras de la DIAN, estas prácticas representan cerca del 10 % del valor CIF de las importaciones, afectando la formalidad, la competencia leal y la sostenibilidad de las empresas que cumplen la ley.
Frente a este panorama, Asopartes anunció que en 2026 reforzará la articulación público-privada con la DIAN, la Policía Fiscal y Aduanera y otras autoridades, ampliando programas de control en puertos, aeropuertos y puntos críticos de ingreso. “El desempeño de 2025 demuestra que el sector motriz puede crecer y adaptarse; ahora el reto es contar con un entorno regulatorio que acompañe esa dinámica y permita consolidar una industria competitiva, formal y sostenible”, concluyó el gremio.

