El estoicismo vuelve a ganar vigencia en tiempos de incertidumbre, prisas y exceso de ruido emocional. En su libro Si nos enseñaran a amar, la autora Lu Beccassino retoma esta corriente filosófica antigua para proponer una forma más consciente de vivir, soltar el control y transitar el mundo con menos angustia y más claridad interior. Su mirada conecta el pensamiento clásico con dilemas profundamente contemporáneos.
Una de las ideas centrales que atraviesa el libro es la llamada dicotomía del control, formulada por el filósofo Epicteto. Beccassino recuerda que gran parte del sufrimiento humano surge de intentar dominar aquello que no depende de nosotros: las opiniones ajenas, las decisiones de otros o los acontecimientos externos. El estoicismo propone, en cambio, enfocar la energía en lo único verdaderamente gobernable: nuestros pensamientos, emociones y acciones.
Esta enseñanza no invita a la resignación pasiva, sino a una forma activa de responsabilidad personal. Soltar lo que no está bajo control permite responder con mayor lucidez a lo que sí lo está. En lugar de desgastarse luchando contra lo inevitable, el individuo puede trabajar en su carácter, su forma de mirar el mundo y su manera de relacionarse con los demás.
Otra lección clave del estoicismo que Beccassino explora es la necesidad de separar percepción y realidad. Inspirada en Séneca, la autora subraya que muchas veces el dolor no proviene de los hechos, sino de las interpretaciones que construimos a partir de ellos. La mente humana tiende a completar vacíos con miedos, suposiciones y narrativas que pocas veces coinciden con la realidad objetiva.
El libro invita a entrenar una mirada más honesta y serena sobre lo que ocurre. Preguntar antes de asumir, observar antes de reaccionar y reconocer cuándo estamos imaginando más de lo que sabemos son prácticas sencillas que reducen el sufrimiento innecesario. En esa distancia entre lo que pasa y lo que pensamos sobre lo que pasa, se abre un espacio para la calma.
El tercer gran eje que atraviesa la obra es la virtud como camino hacia la felicidad. Para el estoicismo, la plenitud —la eudaimonia— no depende de la acumulación de bienes ni del reconocimiento externo, sino de vivir conforme a principios. Sabiduría, justicia, templanza y valentía aparecen como pilares éticos que orientan la vida incluso en medio del caos.
Beccassino insiste en que estas virtudes no son ideales abstractos, sino hábitos que se cultivan en lo cotidiano. Ser sabios para distinguir hechos de emociones, justos para dar a cada situación su verdadero peso, templados para no dejarse arrastrar por impulsos y valientes para hacer lo correcto cuando resulta incómodo. En ese ejercicio diario se construye una vida más coherente.
A lo largo del libro, el estoicismo se presenta como una filosofía profundamente humana, creada para ayudar a las personas a sufrir menos mientras atraviesan un mundo impredecible. No se trata de eliminar las emociones, sino de darles un lugar sano, sin permitir que dominen cada decisión. En esa convivencia entre razón y emoción, el lector encuentra herramientas prácticas para vivir con mayor paz.
Sobre la autora. Luciana Beccassino: psicóloga, con estudios de maestría en Sociología y Ciencia Política, y actualmente trabaja en estrategias de comunicación digital. Investiga temas relacionados con la prevención de violencias y la promoción del cuidado, y ha encontrado en la filosofía un espacio de consuelo, reflexión y comunidad. Si nos enseñaran a amar es una invitación a vivir con más consciencia, aceptar la fragilidad de la vida y recordar que, incluso en medio de las tormentas, siempre es posible volver a estar bien.
