Ska Punk Reggae Parties 2026: seis fechas para que la escena independiente tome la ciudad

 


Bogotá se alista para recibir un circuito que apuesta por la música como tejido cultural y comunidad activa. El Ska Punk Reggae Parties 2026 propone seis conciertos que reúnen ska, punk y reggae en un mismo escenario, conectando trayectorias consolidadas con nuevas voces independientes. Más que una agenda de shows, el proyecto plantea circulación real, encuentro entre públicos y fortalecimiento de una escena que se mueve desde la autogestión. En una ciudad donde la música alternativa resiste, este circuito aparece como una plataforma concreta para visibilizar procesos, generar redes y sostener la cultura desde abajo.


El circuito se desarrollará entre el 31 de enero y el 28 de marzo de 2026, ocupando tres espacios clave de la música alternativa en Chapinero: Boro Room, Latino Power y Relevent Music Hall. La elección de estos venues no es casual. Se trata de lugares con historia, infraestructura y públicos fieles, capaces de garantizar condiciones técnicas adecuadas y experiencias respetuosas. La alianza busca profesionalizar la escena sin perder su esencia, cuidando tanto a los artistas como a quienes asisten a cada fecha.


El proyecto es liderado por El Punto Ska, agrupación ganadora de la Beca LEP Rutas Culturales 24/7 de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte. Su experiencia va más allá del escenario: han producido festivales como Ska Para Todos Fest y El Concierskazo Fest, consolidándose como gestores culturales. Esa doble mirada, artística y organizativa, se refleja en un circuito pensado desde la realidad independiente. No es improvisación, es acumulado de años tocando, produciendo y entendiendo las dificultades de sostener proyectos musicales en Colombia.


El Ska Punk Reggae Parties 2026 nace de una convocatoria abierta impulsada desde la escena misma. La intención fue escuchar, descubrir y dialogar con proyectos de Bogotá y otras latitudes. El resultado habla de vitalidad: 58 propuestas inscritas y 20 seleccionadas mediante un proceso transparente. A ellas se suman cuatro artistas invitados para una fecha especial. Cada jornada contará con una banda de ska, una de reggae, una de punk y un DJ, fomentando cruces de públicos y circulación efectiva, evitando carteles cerrados y repetitivos.


Los carteles reflejan diversidad y coherencia sonora. Desde Ley Ska, Asamblea Feeling Roots y Los Sordos en la apertura, hasta Dama Juana, Fausto Moreno y Lost Take en el cierre, cada fecha propone un diálogo entre estilos y generaciones. El Vol. 3 destaca por reunir a El Punto Ska, Alto Grado y Chite, mientras otras jornadas apuestan por proyectos como Atrapamoskas, La Farsa o KAOZ Kapital. La presencia de DJs en todas las fechas refuerza la experiencia, extendiendo la fiesta y conectando escenas que comparten raíces y actitudes.

Uno de los pilares del circuito es el acceso. La boletería se mantiene en $30.000 en preventa y $40.000 en taquilla, con cerveza incluida, una decisión poco común en tiempos de precios elevados. Además, se ofrece una promoción especial para asistir a las seis fechas por $170.000, incluyendo seis cervezas. Esta estrategia busca fidelizar público y permitir que más personas vivan la experiencia completa. Los puntos físicos de venta y el canal directo por WhatsApp refuerzan una lógica cercana y comunitaria.


El Ska Punk Reggae Parties no es solo música, también es postura. Desde su concepción, el circuito se declara antifascista, respetuoso y libre de cualquier forma de discriminación. Esa visión conecta con la historia del ska, el punk y el reggae como músicas de resistencia. Pablo Marroquín, productor general, subraya la importancia de la convivencia y el apoyo mutuo. El mensaje es claro: estos espacios existen para encontrarse, no para excluir, y la música funciona como lenguaje común frente a un contexto social complejo.


Con seis fechas, más de veinte proyectos en tarima y más de cien músicos involucrados, el Ska Punk Reggae Parties 2026 se proyecta como uno de los circuitos más sólidos del primer semestre en Bogotá. La apuesta no es solo llenar salas, sino fortalecer una red independiente que necesita escenarios, públicos y continuidad. En una ciudad diversa y exigente, este circuito demuestra que la autogestión, cuando se hace con criterio y comunidad, puede construir propuestas relevantes, sostenibles y profundamente conectadas con su tiempo.

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