La confianza del consumidor cierra 2025 en positivo y marca un punto de inflexión económico

 


Colombia cerró 2025 con una señal contundente de recuperación: la confianza del consumidor volvió a terreno positivo y rompió una racha de una década. Según la más reciente Encuesta de Opinión del Consumidor de Fedesarrollo, el índice se ubicó en 19,9 % en diciembre, consolidando una tendencia ascendente sostenida. No es un dato aislado ni coyuntural, sino el reflejo de un cambio en la percepción de los hogares sobre su presente y su futuro económico. La lectura es clara: hay mayor estabilidad, mejores expectativas de ingreso y un ambiente más propicio para consumir e invertir.


Por primera vez en diez años, el promedio anual de la confianza del consumidor fue positivo, alcanzando 2,1 % durante 2025. Este resultado habla de una mejora estructural en la percepción económica de los hogares, más allá de picos temporales. La recuperación no solo se explica por cifras macroeconómicas, sino por señales cotidianas que impactan la vida familiar: mayor control del gasto, expectativas laborales más favorables y una sensación de menor vulnerabilidad frente al entorno. Cuando la confianza se sostiene durante todo un año, se convierte en un indicador adelantado de decisiones clave como consumo, ahorro e inversión.


Este avance ha estado acompañado por una política económica orientada a fortalecer la producción nacional y el tejido empresarial. Desde el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, se han impulsado incentivos para dinamizar la industria, el comercio y el turismo, con especial énfasis en las micro, pequeñas y medianas empresas. Estas unidades productivas son esenciales para el empleo y la actividad regional. El enfoque ha sido crear condiciones para que producir en Colombia sea viable y competitivo, generando un entorno de mayor certidumbre para empresarios y trabajadores.


La lectura social del indicador también es relevante. El mayor aumento de la confianza se registró en los estratos bajo y medio, lo que sugiere que la recuperación está llegando de manera más directa a los hogares. El estrato bajo alcanzó un nivel de confianza de 22,8 %, el más alto entre los segmentos, mientras el estrato medio llegó a 19,3 %. Aunque el estrato alto aún permanece en terreno negativo, mostró avances en su promedio anual. Esta distribución indica que el optimismo no se concentra en un solo grupo, sino que se extiende de forma más equilibrada.


Un termómetro clave de esta confianza es la disposición a comprar bienes durables, que en 2025 alcanzó niveles históricamente altos frente a la última década. En vivienda, la intención de compra en diciembre aumentó 17,5 puntos porcentuales frente al mismo mes de 2024. En muebles y electrodomésticos, el incremento fue de 25,9 puntos, y en vehículos creció 25 puntos porcentuales. Estas decisiones implican compromisos financieros de largo plazo, por lo que reflejan una percepción de estabilidad y proyección positiva en los ingresos familiares.


El fortalecimiento del comercio exterior no minero energético, junto con el impulso a la industria y al turismo, ha contribuido a reducir los temores de recesión. Estas señales permiten que hogares y empresas vuelvan a planear con mayor horizonte, retomando proyectos postergados. La confianza no se construye solo con anuncios, sino con resultados visibles en exportaciones, ocupación hotelera y actividad industrial. Cuando distintos sectores avanzan de manera coordinada, el mensaje que recibe la economía doméstica es de mayor solidez y previsibilidad.


Los datos empresariales refuerzan esta lectura positiva. Entre enero y noviembre de 2025 se registraron 1.788.014 empresas activas, el número más alto desde 2017 y 4,9 % superior al mismo periodo de 2024. Además, las matrículas mercantiles crecieron 10 %, mientras que las cancelaciones se redujeron en 25,7 %. Este comportamiento sugiere un entorno más favorable para emprender y sostener negocios. La vitalidad empresarial suele anticipar mayor empleo y circulación de ingresos en los territorios.


Desde el liderazgo nacional, se ha insistido en priorizar una economía que recupere capacidad de decisión en los hogares y dinamismo en las regiones. El presidente Gustavo Petro ha planteado esa orientación, respaldada por su equipo económico. La ministra Diana Morales ha señalado que estos resultados confirman un camino hacia mayor inclusión y estabilidad. El cierre positivo de 2025 no es una meta final, sino una base para consolidar crecimiento sostenible y bienestar en todo el país.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente

Publicidad