El Ministerio de Educación Nacional, a través de la Unidad de Alimentos para Aprender (UApA), adelantó una agenda territorial en Urabá para fortalecer el Programa de Alimentación Escolar (PAE), con presencia en Apartadó y Turbo. Durante la visita se verificó la operación en instituciones educativas, se dialogó con comunidades y se atendieron inquietudes locales, en un ejercicio de seguimiento directo a uno de los programas sociales clave para la permanencia escolar.
La inversión nacional destinada al PAE en Antioquia muestra un crecimiento sostenido. Entre 2022 y 2026 los recursos proyectados se duplican, pasando de más de $106 mil millones a una cifra superior a $213 mil millones. Este incremento busca ampliar cobertura, mejorar la calidad de los alimentos y garantizar mayor estabilidad en la prestación del servicio, especialmente en territorios que históricamente han enfrentado rezagos sociales y brechas de acceso.
En Urabá, la priorización se refleja en aumentos significativos de recursos para municipios estratégicos. En Turbo, la inversión pasó de $7.495 millones en 2022 a una proyección superior a $21.000 millones en 2026. Este salto presupuestal permite fortalecer la atención alimentaria, mejorar la logística del programa y consolidar la entrega de raciones en instituciones educativas que atienden a población infantil y juvenil en condiciones de vulnerabilidad.
Apartadó también registra un crecimiento importante. Los recursos del PAE pasaron de $5.019 millones en 2022 a una proyección cercana a $14.500 millones para 2026. Con ello se busca mejorar las condiciones del servicio, optimizar la cobertura y garantizar que la alimentación escolar contribuya de manera efectiva a la permanencia de niñas, niños y adolescentes en el sistema educativo, especialmente en zonas con contextos socioeconómicos complejos.
Durante la agenda territorial, las autoridades reiteraron el seguimiento a los procesos de contratación de manipuladoras de alimentos. A través de la UApA se anunció un control cercano para garantizar el cumplimiento de la normatividad vigente y avanzar en condiciones laborales dignas para quienes operan el programa. Este componente es clave, pues de su trabajo depende la calidad, inocuidad y continuidad del servicio alimentario.
El director de la Unidad, Sebastián Rivera Ariza, destacó que la presencia institucional en territorio busca asegurar que los recursos se reflejen en resultados concretos. Señaló que en Turbo y Apartadó se avanza hacia una atención más completa del PAE, con ampliación de inversión y verificación directa en campo, en un esfuerzo por fortalecer la alimentación escolar como soporte del derecho a la educación.
La visita también envió un mensaje sobre la mirada regional de la política educativa. Antioquia no se reduce a Medellín y su área metropolitana; subregiones como Urabá concentran necesidades históricas en materia social y educativa. La alimentación escolar se plantea como un eje para cerrar brechas, apoyar a las familias y generar condiciones que favorezcan la permanencia y el rendimiento académico de la población estudiantil.
Con estos recursos, el PAE en Urabá se consolida como una intervención estratégica que combina financiación, control institucional y diálogo con comunidades. La meta es que la alimentación escolar no solo cubra una necesidad básica, sino que se convierta en un factor de equidad territorial, contribuyendo a mejores condiciones de vida para niñas, niños y jóvenes del Urabá antioqueño.
