La banca hacia 2026: Colombia ante la mayor transformación de su sistema financiero

 

El sistema bancario colombiano atraviesa una de las transformaciones más profundas de su historia reciente. De cara a 2026, la digitalización, la presión competitiva y la evolución del ecosistema financiero obligan a repensar modelos de negocio, relación con los usuarios y estructuras operativas. La banca ya no compite únicamente entre entidades tradicionales, sino con plataformas tecnológicas y nuevos actores digitales. En este contexto, Colombia se consolida como un laboratorio de cambio, donde la velocidad de adopción tecnológica y las expectativas de los clientes están redefiniendo el papel del sistema financiero como infraestructura clave para la estabilidad económica y el desarrollo sostenible del país.


Un reciente informe de OBS Business School advierte que la banca del futuro dependerá menos de factores coyunturales y más de su capacidad de adaptación estructural. El estudio, elaborado por el profesor Jaime Martínez, señala que la rentabilidad y la relevancia del sector estarán determinadas por la integración efectiva de digitalización, eficiencia operativa y confianza. En mercados como el colombiano, donde la adopción tecnológica avanza rápidamente, las entidades financieras enfrentan el reto de transformar sus procesos internos al mismo ritmo que cambian las expectativas de los usuarios, cada vez más exigentes y comparativas frente a experiencias digitales globales.


La digitalización ya domina la relación entre bancos y clientes en Colombia. Según datos de la Superintendencia Financiera de Colombia, el 78% de las operaciones bancarias se realizaron por canales digitales en 2023. Ese año se registraron más de diez mil millones de transacciones a través de aplicaciones móviles y cerca de dos mil millones por internet. Estas cifras confirman que la experiencia digital dejó de ser un canal alternativo para convertirse en el eje central de la interacción cotidiana, obligando a las entidades a priorizar velocidad, disponibilidad y simplicidad en sus servicios financieros.


El informe subraya que hoy los clientes comparan a los bancos no solo entre sí, sino con grandes plataformas tecnológicas. En Colombia, una encuesta de Akamai Tecnología reveló que el 32% de los consumidores considera los servicios digitales un factor decisivo al elegir entidad financiera. Además, el 40% combina banca tradicional y digital, mientras que el 19% utiliza exclusivamente banca digital. No obstante, el estudio advierte que la automatización no puede reemplazar el valor humano, ya que la confianza, el acompañamiento y el asesoramiento siguen siendo pilares esenciales del sistema financiero.


En términos de rentabilidad, OBS advierte que las mejoras coyunturales no resuelven los desafíos estructurales del sector. La sostenibilidad dependerá de una mayor eficiencia operativa, una gestión avanzada de datos y la diversificación de ingresos. El uso estratégico de la información será clave para anticipar riesgos, personalizar servicios y mejorar decisiones. En mercados como el colombiano, donde la adopción digital supera la madurez analítica, cerrar esa brecha se convierte en un factor decisivo para sostener la competitividad del sistema financiero en el mediano plazo.


La presión competitiva de fintechs y plataformas digitales es otro eje central del análisis. Según la International Trade Administration, en abril de 2024 operaban 394 startups fintech en Colombia, casi el doble que cuatro años atrás. Este crecimiento posiciona al país como el tercer mercado fintech de América Latina, detrás de Brasil y México. Frente a este escenario, el informe plantea que la banca tradicional deberá avanzar hacia modelos más abiertos, colaborativos y basados en alianzas estratégicas para no quedar rezagada.


El estudio también analiza referentes internacionales como España, donde más del 70% de la población utiliza banca digital, impulsada por la penetración del smartphone, experiencias de usuario avanzadas y marcos regulatorios como PSD2. Las proyecciones sitúan la adopción cerca del 85% a mediano plazo y un crecimiento significativo de la contratación digital. Para Colombia, el reto será replicar estos avances cerrando brechas territoriales y generacionales, asegurando que la transformación digital no profundice desigualdades en el acceso al sistema financiero.


Finalmente, OBS concluye que la transformación bancaria es, ante todo, cultural. La banca de 2026 requerirá talento con perfiles híbridos, liderazgo capaz de gestionar la incertidumbre y organizaciones preparadas para el cambio permanente. El futuro del sector no estará definido por una sola tecnología, sino por la capacidad de integrar digitalización, eficiencia, regulación y propósito. En un entorno financiero cada vez más complejo, Colombia se perfila como uno de los escenarios donde esta transformación se está jugando en tiempo real.

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