Energías limpias ya aportan el 15,6 % de la matriz eléctrica en Colombia

 

Colombia avanza con rapidez en su proceso de transición energética. El Ministerio de Minas y Energía informó que las energías limpias ya representan el 15,6 % de la matriz eléctrica nacional, impulsadas por proyectos solares y eólicos que han incrementado de forma significativa la capacidad instalada del país, marcando uno de los mayores crecimientos registrados en los últimos años dentro del sistema energético colombiano.

La estrategia 6GW+ se consolida como uno de los ejes centrales de esta expansión. De acuerdo con el balance oficial, Colombia cuenta actualmente con 3.677,57 megavatios de proyectos de energías limpias en operación y en fase de pruebas, cifra que contrasta con los apenas 200 megavatios instalados en agosto de 2022, lo que evidencia un salto sustancial en menos de cuatro años.

El informe técnico señala que el crecimiento ha sido especialmente notorio en el portafolio solar, acompañado por desarrollos eólicos en distintas regiones. La capacidad en operación aumentó 18,8 %, mientras que la capacidad en pruebas registró un incremento superior al 970 %, indicador que refleja la aceleración de proyectos que se encontraban rezagados por trámites regulatorios, ambientales y de conexión al sistema eléctrico nacional.

Según el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, este avance responde a decisiones regulatorias orientadas a destrabar procesos y facilitar la entrada de nuevos actores. Entre las medidas destacan la liberación y asignación especial de puntos de conexión, la priorización de fuentes limpias en escenarios de coexistencia energética y la racionalización de licencias ambientales para proyectos solares y eólicos estratégicos.

El Gobierno también impulsó la autogeneración y las subastas de largo plazo como herramientas para ampliar la participación privada y descentralizar la producción. Estas acciones buscan diversificar la oferta eléctrica, reducir la dependencia de combustibles fósiles y fortalecer la soberanía energética, especialmente en territorios que históricamente han enfrentado brechas en infraestructura y acceso a fuentes de energía confiables.

Desde el Comité 6GW+, las autoridades subrayan que la transición energética se concibe como una política de Estado con enfoque social y territorial. El propósito es que los beneficios de la expansión de las Fuentes No Convencionales de Energía lleguen a comunidades rurales, zonas apartadas y regiones con potencial renovable, integrando desarrollo local, empleo y sostenibilidad ambiental.

El cambio en la matriz eléctrica también tiene implicaciones climáticas. El aumento de generación con fuentes renovables contribuye a reducir emisiones asociadas a la producción de energía, alineando al país con compromisos internacionales en materia de acción climática. Además, la diversificación tecnológica fortalece la resiliencia del sistema frente a fenómenos como sequías prolongadas que afectan la generación hidroeléctrica tradicional.

Las autoridades insisten en que el reto ahora es consolidar los proyectos en pruebas, garantizar estabilidad regulatoria y avanzar en redes de transmisión que permitan integrar la nueva capacidad al sistema. Con estos pasos, Colombia busca sostener el ritmo de crecimiento de las energías limpias y asegurar que la transición energética continúe como un proceso estructural de largo plazo.

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