El Cartagena Festival de Música se despide exaltando la memoria y la diversidad sonora de Colombia

 

El Cartagena Festival de Música llega hoy a su cierre con una programación que celebra la riqueza cultural y la evolución de la música colombiana. La jornada final propone un recorrido por la tradición, la memoria y la creación contemporánea. Desde la mañana hasta la noche, distintos escenarios históricos de la ciudad acogen conciertos y reflexiones. El Festival reafirma su vocación pedagógica y artística. La música se presenta como un puente entre generaciones. Cartagena vuelve a ser epicentro cultural.

La programación inicia en el Palacio de la Proclamación con Colombia, los colores de la tradición. El concierto, a cargo del Bogotá Piano Trío y el guitarrista John Quijano, rinde homenaje a los múltiples matices sonoros del país. Obras de Adolfo Mejía, Antonio María Valencia y Gentil Montaña dialogan entre lo afrocaribeño y lo andino. La música se convierte en paisaje y relato colectivo. La identidad colombiana se expresa en clave sonora. La tradición se renueva en escena.

En la tarde, el mismo escenario acoge Colombia entre pasado y presente: Las músicas de Calvo, Tucci y Parra. El Giovanni Parra Quinteto, junto al pianista Daniel Damaskinos, propone un diálogo entre memoria y contemporaneidad. Las obras reinterpretan ritmos y melodías tradicionales desde un lenguaje actual. Lo ancestral convive con la experimentación. El concierto plantea un puente entre generaciones. La música narra al país desde nuevas miradas. El pasado sigue resonando.

La clausura tendrá lugar al caer la noche en la Plaza de la Aduana con el concierto privado Paquito sinfónico: entre lo clásico y el jazz. El protagonista será Paquito D'Rivera, emblema del jazz latino. El espectáculo fusiona jazz, música académica y ritmos latinoamericanos. Obras de Piazzolla, Mozart, Lecuona y Bach dialogan con la improvisación. El virtuosismo se une a la libertad creativa. La música rompe fronteras.

Durante la mañana, el Festival también ofrece la conferencia–concierto La música colombiana, pasado y presente, con Giovanni Bietti y Jaime Andrés Monsalve. Este espacio reflexivo analiza la composición musical en Colombia. Es un homenaje a los maestros del pasado y a los creadores actuales. La palabra y la música se entrelazan. El público participa de una cátedra ciudadana. La pedagogía es parte esencial del Festival. Pensar la música también es celebrarla.

La jornada anterior dejó momentos memorables dedicados a la música latinoamericana. En el Palacio de la Proclamación se desarrolló Las mil almas de la música latinoamericana. Jaime Andrés Monsalve propuso una reflexión sobre el aporte del continente a la música universal. Más tarde, el Trío Correnteza ofreció Canto la vida. El repertorio brasileño celebró el mestizaje cultural. La diversidad fue protagonista. América Latina sonó con fuerza.

En la tarde, el Cuarteto José White, junto a John Quijano y Daniel Damaskinos, profundizó en ese mosaico sonoro latinoamericano. Obras de Ginastera, Lecuona y Guastavino unieron lo académico y lo popular. La música evocó paisajes e identidades en transformación. El público fue testigo de un viaje sonoro íntimo. La tradición se mostró viva. La emoción marcó el encuentro. El Festival conectó memorias.

El cierre nocturno de esa jornada incluyó propuestas contemporáneas y espirituales. VOCES8 Scholars y Maura Nava crearon una atmósfera de contemplación en Serenata del Mar. Luego, Cody Fry llevó el pop sinfónico al Auditorio Getsemaní. Nuevas audiencias se acercaron al universo orquestal. Así, el Cartagena Festival de Música despide una edición diversa y profunda. La música confirmó su lenguaje universal. Cartagena volvió a escucharse en clave global.

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