Democracia en disputa: el Hay Festival entra al debate político global

Hablar de democracia en 2026 ya no es un ejercicio académico ni una consigna retórica. Es una urgencia. Por eso, una de las decisiones más contundentes del Hay Festival Colombia es asumir el debate político global como parte central de su programación, entendiendo que la cultura no puede mantenerse al margen cuando los sistemas democráticos atraviesan crisis profundas y persistentes.


El festival pone sobre la mesa temas incómodos: autoritarismo, populismo, derechos humanos, censura, exilio y concentración del poder. No lo hace desde la tribuna partidista, sino desde la conversación intelectual, el análisis histórico y la experiencia directa de quienes han vivido —y siguen viviendo— las consecuencias del deterioro democrático en distintas regiones del mundo.


Que estas discusiones ocurran en Colombia no es un dato menor. El país conoce de primera mano los costos de una democracia frágil, atravesada por la violencia, la desigualdad y la polarización. En ese contexto, el Hay Festival se convierte en un espacio donde la reflexión política se conecta con realidades concretas, no con abstracciones lejanas.


Uno de los elementos más significativos de esta edición es la presencia de voces que hablan desde el riesgo. Líderes, pensadores y analistas que no solo estudian la democracia, sino que la defienden en escenarios hostiles, aportan una dimensión ética que eleva el debate más allá de la opinión. Aquí la política no se discute como teoría, sino como experiencia vital.


El enfoque del festival también rompe con la idea de que la democracia es un modelo cerrado y exportable. Al contrario, las conversaciones proponen miradas críticas sobre los límites del liberalismo, los legados coloniales, la exclusión histórica y las tensiones entre soberanía, globalización y derechos. Se trata de pensar la democracia no como un punto de llegada, sino como un proceso permanentemente amenazado.


El cruce entre geopolítica y cultura es otro de los ejes que atraviesa esta programación. Conflictos internacionales, guerras prolongadas y disputas por el poder global aparecen como telón de fondo de conversaciones que buscan entender cómo se reconfiguran hoy las relaciones entre Estados, ciudadanos y narrativas de poder. En este escenario, la palabra se convierte en un acto político.


A diferencia de otros espacios de discusión, el Hay Festival no ofrece soluciones cerradas ni discursos tranquilizadores. Su apuesta es más incómoda: generar preguntas, tensar consensos y exponer contradicciones. En tiempos de simplificación extrema y polarización digital, este tipo de conversación se vuelve casi un acto de resistencia democrática.


Al incorporar la democracia como eje central de su programación, el Hay Festival Colombia 2026 envía un mensaje claro: la cultura no es neutral cuando están en juego las libertades, los derechos y la posibilidad misma de imaginar futuros compartidos. Pensar la democracia, hoy, es también una forma de defenderla.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente

Publicidad