Con Corazón IPES, Bogotá impulsa un modelo incluyente para organizar a vendedores informales

 

El Instituto para la Economía Social anunció un nuevo enfoque para la organización del espacio público en Bogotá, basado en un modelo más humano, incluyente y social, denominado Corazón IPES. La estrategia busca equilibrar el orden urbano con la protección de los derechos de vendedores y vendedoras informales, reconociendo su papel en la economía popular de la ciudad. Esta apuesta se articula con acciones operativas, una renovada oferta institucional y medidas de regulación, con el objetivo de generar transformaciones reales y sostenibles para una población históricamente vulnerable que depende del espacio público para su subsistencia diaria.

Durante una sesión en el Concejo de Bogotá, la directora del IPES, Catalina Arciniegas, expuso los principales retos y avances en materia de trabajo con vendedores informales. Allí destacó la importancia de fortalecer la articulación con el Consejo Distrital de Vendedores Informales, instancia con la que se construirá un nuevo paquete de oferta institucional. Este proceso busca abrir oportunidades reales para la población informal, partiendo del diálogo, la concertación y el reconocimiento de las dinámicas territoriales propias de cada sector de la ciudad.
Según explicó Arciniegas, el abordaje territorial se realizará desde una visión mucho más cercana y humana. 
El modelo de atención integral se desarrollará a través de mesas de trabajo conjuntas con el Consejo Distrital de Vendedoras y Vendedores Informales, con el fin de rediseñar la oferta institucional existente. La intención es que las políticas públicas no se impongan de manera unilateral, sino que se construyan con la participación directa de quienes viven la informalidad, permitiendo soluciones más ajustadas a la realidad social, económica y cultural de los territorios donde ejercen su actividad.

La ruta integral de atención que impulsa el IPES cuenta con un enfoque diferencial y de género, orientado a superar barreras de vulnerabilidad y reducir brechas de inequidad. Esta herramienta está diseñada para garantizar que los vendedores informales cuenten con condiciones reales para transitar, de manera gradual y sostenible, hacia la formalidad. El modelo incluye componentes de formación, bienestar integral, fortalecimiento de relaciones familiares y comunitarias, prevención de violencias y consolidación de oportunidades económicas, entendiendo la formalización como un proceso social y no únicamente administrativo.

En paralelo al enfoque social, el Distrito mantiene acciones operativas para el ordenamiento del espacio público. Durante 2025 se realizaron cerca de 6.700 operativos en distintas zonas de la ciudad, acompañados de jornadas de sensibilización dirigidas a vendedores y vendedoras informales. Estas actividades abordaron temas como seguridad, adecuada disposición de residuos y uso responsable de elementos de trabajo. En este proceso se identificaron 524 cilindros de gas, al tiempo que se sostuvo un diálogo permanente con cientos de personas que desarrollan su actividad económica en las calles.

Uno de los temas que mayor preocupación genera es el uso de pipetas de gas en el espacio público, debido a los riesgos asociados a su manipulación. Explosiones e incendios derivados de estos elementos representan una amenaza tanto para vendedores informales como para la ciudadanía en general. Por ello, además del trabajo pedagógico de los gestores territoriales, el Distrito avanza en medidas normativas para reducir estos riesgos y establecer reglas claras sobre el uso de estos cilindros en actividades económicas informales.

En cabeza de la Secretaría Distrital de Gobierno, se adelanta la elaboración de un decreto que regulará el uso de pipetas de gas en el espacio público. La normativa establecerá que su utilización sea excepcional y únicamente cuando se cuente con el permiso de aprovechamiento especial otorgado por la Administración Distrital. Esta medida busca proteger la vida y la integridad de quienes trabajan en la informalidad y de los transeúntes, sin desconocer las necesidades económicas de la población vendedora.

Con Corazón IPES, el Instituto para la Economía Social reafirma su compromiso de trabajar de manera permanente con los y las vendedoras informales, priorizando el diálogo y la inclusión. El objetivo final es lograr una transformación real de sus condiciones de vida, ofreciendo alternativas que permitan transitar hacia la formalidad sin rupturas abruptas. Bogotá avanza así en un modelo de gestión del espacio público que combina orden, justicia social y oportunidades, entendiendo que la ciudad se construye con y para quienes la habitan y la trabajan cada día.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente

Publicidad