Colombia fijó hora cero y suspendió el suministro de energía eléctrica hacia Ecuador como respuesta a decisiones unilaterales adoptadas por el Gobierno del país vecino. La medida fue anunciada por el Ministerio de Minas y Energía y entró en vigor a las 18:00 horas de este 22 de enero. Según el Ejecutivo, la decisión busca proteger la soberanía energética nacional y responde a actuaciones que vulneran principios de cooperación, integración y respeto mutuo. El Gobierno aseguró que el abastecimiento interno está plenamente garantizado y que la prioridad es salvaguardar el interés nacional y la dignidad del país.
La suspensión del suministro se adopta bajo el principio de reciprocidad frente a acciones que Colombia considera una agresión económica. Las autoridades señalaron que las medidas tomadas por Ecuador desconocen acuerdos vigentes y alteran el marco de cooperación energética que ha regido la relación bilateral. En ese contexto, el Estado colombiano determinó que no podía permanecer pasivo ante decisiones que afectan directamente a sus intereses estratégicos. La medida se enmarca dentro de las facultades del país para administrar sus recursos energéticos y responder institucionalmente a cambios unilaterales en las condiciones de intercambio.
Desde el Gobierno se recordó que Colombia ha mantenido históricamente una política solidaria con el pueblo ecuatoriano. Incluso en momentos de estrechez energética y condiciones climáticas adversas, el país garantizó suministro eléctrico cuando Ecuador enfrentaba apagones prolongados. Esa cooperación, explicaron las autoridades, se dio aun cuando Colombia atravesaba escenarios complejos derivados de la sequía y de presiones sobre su propio sistema eléctrico. Precisamente por ese antecedente, la decisión actual se presenta como un punto de quiebre frente a acciones que, según el Gobierno, desconocen esa historia de apoyo y colaboración regional.
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, afirmó que la medida no busca afectar al pueblo ecuatoriano, sino enviar un mensaje político e institucional claro. Recordó que en el último año Colombia suministró energía en momentos críticos para Ecuador, cuando su población enfrentaba cortes de hasta catorce horas. Sin embargo, señaló que ante decisiones arbitrarias y unilaterales, el país debe actuar con firmeza. Para el Gobierno, la defensa de la soberanía energética y de la dignidad nacional es una responsabilidad que no puede postergarse frente a presiones externas.
El jefe de la cartera energética subrayó que Colombia mantiene su vocación de integración regional y cooperación entre pueblos. No obstante, insistió en que estos principios deben basarse en el respeto mutuo y en el cumplimiento de los acuerdos. La suspensión del suministro, explicó, no es una acción deseada ni celebrada por el Gobierno, sino una respuesta necesaria ante un escenario que considera adverso. La decisión busca restablecer condiciones de equilibrio y enviar una señal de que la cooperación energética no puede sostenerse cuando se rompen de manera unilateral las reglas acordadas.
El Ministerio reiteró que los canales diplomáticos permanecen abiertos para superar las diferencias. Colombia apuesta por el diálogo como vía para recomponer la relación energética y bilateral, siempre que se restablezcan condiciones de legalidad y respeto. La medida adoptada no cierra la puerta a una eventual reactivación del intercambio eléctrico, pero deja claro que cualquier acercamiento dependerá de cambios en la postura del Gobierno ecuatoriano. El Ejecutivo considera que el respeto institucional es un requisito indispensable para avanzar en soluciones conjuntas y sostenibles.
En el frente interno, el Gobierno garantizó que el sistema eléctrico colombiano cuenta con la oferta suficiente para atender la demanda nacional. La suspensión del suministro hacia Ecuador, afirmaron las autoridades, no pone en riesgo el abastecimiento de hogares, industrias ni servicios esenciales en el país. El Ministerio de Minas y Energía aseguró que la planificación y la capacidad instalada permiten priorizar el consumo interno, reforzando la seguridad energética como eje estratégico de la política pública en un contexto regional complejo.
Con esta decisión, Colombia marca una posición firme en defensa de su soberanía energética y de sus intereses nacionales. El mensaje del Gobierno es claro: la integración regional y la cooperación son valores fundamentales, pero no pueden sostenerse sin respeto y reciprocidad. La suspensión del suministro eléctrico a Ecuador se presenta como una medida excepcional, condicionada a la evolución del diálogo y al restablecimiento de reglas claras. Mientras tanto, el país reafirma su compromiso con la seguridad energética interna y con una política exterior basada en la dignidad y la institucionalidad.
