En un país donde la historia reciente sigue abierta y las heridas no terminan de cerrarse, la literatura se ha convertido en una de las formas más persistentes de reflexión colectiva. El Hay Festival Colombia 2026 reconoce ese lugar y le da a la escritura nacional un espacio central, no como cuota local, sino como una herramienta para pensar el país que somos y el que estamos intentando construir.
Las voces colombianas que participan en esta edición dialogan con temas que atraviesan la experiencia nacional: memoria, violencia, ciudad, cuerpo, familia, poder y lenguaje. No se trata de relatos complacientes ni de épicas simplificadas, sino de miradas críticas que exploran las zonas grises de la historia y las tensiones del presente. La literatura aparece aquí como un territorio donde las preguntas importan más que las respuestas.
Uno de los rasgos más significativos de esta presencia nacional es el cruce de generaciones y estilos. Autores consagrados conviven con escrituras más recientes, y esa convivencia permite observar cómo ha cambiado la forma de narrar a Colombia. Del testimonio directo a la exploración íntima, de la crónica al thriller urbano, el país se reescribe desde múltiples ángulos.
El Hay Festival no plantea estas conversaciones como ejercicios nostálgicos ni como balances cerrados del pasado. Por el contrario, la literatura colombiana que llega al festival se pregunta por el presente: por las formas contemporáneas de la violencia, por la fragilidad de la democracia, por el peso de la desigualdad y por la manera en que el lenguaje moldea nuestra comprensión de lo que ocurre.
Que estas discusiones se den en diálogo con autores y pensadores internacionales amplifica su alcance. Colombia no se piensa en soledad, sino en conversación con el mundo. En ese intercambio, las historias locales adquieren resonancia global y demuestran que los conflictos del país no son anomalías, sino expresiones extremas de problemas compartidos por muchas sociedades.
La escritura también aparece como una forma de resistencia frente al olvido y la simplificación. En un entorno saturado de discursos inmediatos y polarizados, la literatura propone otra temporalidad: la de la reflexión lenta, la complejidad y la ambigüedad. Leer y escribir se convierten, así, en actos profundamente políticos.
Además, el festival abre espacios para discutir el lugar de las mujeres, las comunidades racializadas y las voces históricamente marginadas dentro del canon literario colombiano. No como gesto simbólico, sino como reconocimiento de que el país ha sido contado durante mucho tiempo desde miradas parciales que hoy están siendo cuestionadas.
Al darle protagonismo a la literatura nacional, el Hay Festival Colombia 2026 reafirma una idea poderosa: para entender el presente y proyectar el futuro, Colombia necesita seguir contándose a sí misma. No desde una sola voz, sino desde la diversidad de relatos que, juntos, conforman la compleja trama de su identidad.
