Colombia inicia 2026 con alerta creciente en salud de la piel: aumento de melanoma y mayor exposición a radiación ultravioleta

 

Colombia inicia 2026 con una alerta creciente en materia de salud pública relacionada con el cuidado de la piel. El aumento sostenido de afecciones cutáneas, especialmente del melanoma, y la mayor exposición a la radiación ultravioleta obligan a replantear hábitos, políticas preventivas y estrategias de educación sanitaria. La piel, tradicionalmente asociada a factores estéticos, se posiciona hoy como un indicador crítico del impacto ambiental y de los estilos de vida. Expertos advierten que la combinación entre radiación solar elevada, falta de protección y detección tardía está acelerando riesgos que afectan a miles de personas en distintas regiones del país.

De acuerdo con datos de la Cuenta de Alto Costo, hasta el 31 de diciembre de 2024 se habían registrado 11.064 casos de melanoma cutáneo en Colombia, una cifra que confirma la persistencia y progresión de este tipo de cáncer. A este panorama se suma el reporte de 651.589 casos prevalentes de cáncer en el país hasta octubre de 2024, lo que refleja un comportamiento creciente de enfermedades oncológicas, incluidas aquellas asociadas directamente con la piel. Estas cifras refuerzan la necesidad de fortalecer la prevención, el diagnóstico oportuno y el seguimiento clínico continuo en todo el territorio nacional.

Un estudio titulado Incidence and survival of patients with melanoma in Colombia, publicado en junio de 2025 por la Universidad de La Sabana, evidenció que los municipios ubicados a mayor altitud presentan tasas más elevadas de cáncer de piel. Según la investigación, la incidencia alcanza hasta 22 casos por cada 100.000 habitantes en estas zonas. Esta concentración se asocia directamente con una mayor exposición a la radiación ultravioleta, un factor que incrementa el daño celular acumulativo y eleva el riesgo de desarrollar lesiones cutáneas malignas en la población expuesta.

El principal determinante del cáncer de piel en Colombia, según el Instituto Nacional de Cancerología, continúa siendo la radiación ultravioleta. La ubicación geográfica del país, sumada a la altitud de numerosas ciudades y municipios, incrementa la intensidad de la radiación solar recibida durante todo el año. Esta condición ambiental, combinada con una baja cultura de fotoprotección, genera un escenario de riesgo permanente que afecta tanto a poblaciones urbanas como rurales, independientemente de la edad, el género o la ocupación.

Frente a este contexto, emi Falck insiste en la necesidad de abordar el cuidado de la piel desde una perspectiva integral que incluya educación, prevención y acompañamiento profesional. Alejandro Rivas, gerente de la Red Médica y faculty del Centro de Entrenamiento CEMI para Colombia de la American Heart Association, señala que la piel es el órgano más grande del cuerpo humano y que su deterioro refleja tanto hábitos individuales como condiciones ambientales adversas que hoy están acelerando enfermedades antes menos frecuentes.

Rivas advierte que en 2026 la conversación sobre la piel debe cambiar de enfoque. Ya no se trata únicamente de una preocupación estética, sino de un asunto de salud pública. La piel, explica, es un sistema vivo que responde al clima, la altitud y la exposición al sol, factores especialmente relevantes en Colombia. En este sentido, protegerla deja de ser una elección opcional y se convierte en una necesidad sanitaria, estrechamente vinculada a la prevención del cáncer, la reducción de complicaciones médicas y la sostenibilidad del sistema de salud.

Como parte de sus recomendaciones para este año, emi Falck promueve la adopción de rutinas de fotoprotección más rigurosas y la realización periódica de evaluaciones dermatológicas. Estas acciones permiten una detección temprana de lesiones sospechosas y un tratamiento oportuno. La educación continua, el acompañamiento profesional y el acceso a herramientas de seguimiento son claves para que la población incorpore hábitos preventivos sostenibles, basados en evidencia científica y adaptados a las condiciones ambientales y sociales del país.

Finalmente, los especialistas insisten en que el cuidado de la piel comienza con acciones simples pero constantes. Usar protector solar a diario, incluso en días nublados; reaplicarlo cada dos o tres horas; elegir filtros de amplio espectro con un factor de protección adecuado; evitar la exposición solar entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde; y acudir a controles dermatológicos periódicos puede marcar una diferencia significativa. Estos hábitos, aunque básicos, resultan determinantes para prevenir el daño cutáneo y reducir el riesgo de cáncer de piel en Colombia.

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