Bogotá inicia 2026 con un nuevo hito en su dimensión inmobiliaria. De acuerdo con la Unidad Administrativa Especial de Catastro Distrital, el valor catastral total de la ciudad fue estimado en 945 billones de pesos, lo que representa un crecimiento del 2,9 % frente a 2025, cuando el avalúo alcanzó los 919 billones. Esta cifra consolida a la capital como el principal mercado inmobiliario del país y refleja una dinámica urbana marcada por la expansión constructiva, la densificación y la consolidación de nuevas formas de propiedad, que continúan transformando el territorio y la planeación urbana de la ciudad.
El comportamiento del valor catastral no se explica únicamente por el aumento de precios, sino por el crecimiento sostenido del inventario inmobiliario. Bogotá cuenta hoy con 2.965.917 predios registrados y 312,9 millones de metros cuadrados construidos, lo que evidencia la magnitud del desarrollo urbano alcanzado. Durante el último año, la ciudad incorporó más de 5,95 millones de metros cuadrados nuevos, equivalentes a un crecimiento del 1,9 % en área construida. Este avance confirma que, pese a los retos económicos y sociales, la capital mantiene un ritmo constante de expansión y renovación de su infraestructura habitacional y productiva.
Uno de los rasgos más relevantes del censo inmobiliario de 2026 es el peso creciente de la propiedad horizontal. Este tipo de predios representa el 69,8 % del total de la ciudad, es decir, 0,8 puntos porcentuales más que el año anterior. La tendencia confirma un modelo urbano cada vez más vertical y denso, asociado a la optimización del suelo, la cercanía a servicios y la transformación de los patrones de vivienda. Este fenómeno tiene impactos directos en la movilidad, el acceso a equipamientos urbanos y las estrategias de ordenamiento territorial que debe asumir la ciudad.
El crecimiento del censo también se refleja en el aumento del número de predios. En 2026 se sumaron 75.666 nuevos registros inmobiliarios, de los cuales el 76,3 % corresponde a uso residencial. Estos predios se concentran principalmente en los estratos 2, 3 y 4, que representan el 24 %, 33 % y 24 % respectivamente, evidenciando que el desarrollo urbano sigue enfocado en vivienda para sectores medios y populares. El restante del inventario lo conforman usos comerciales, institucionales, educativos y de servicios, claves para el funcionamiento económico de la capital.
Desde la perspectiva institucional, el comportamiento del catastro es leído como una herramienta estratégica para la gestión urbana. La directora de Catastro Bogotá, Olga Lucía López Morales, señaló que este crecimiento “es más que una cifra”, pues permite contar con información actualizada para planear, ordenar y proyectar la ciudad. Un catastro confiable no solo impacta la política tributaria, sino que se convierte en un insumo central para la toma de decisiones en infraestructura, vivienda, servicios públicos y desarrollo social, especialmente en una ciudad con dinámicas tan complejas como Bogotá.
El análisis territorial muestra diferencias claras entre localidades. En área construida, los mayores incrementos se registraron en Usme, Bosa y Los Mártires, zonas que concentran procesos de expansión urbana y renovación. En número de predios, las localidades con mayor crecimiento fueron Los Mártires, Bosa y Fontibón, con aumentos del 6,18 %, 6,07 % y 5,38 % respectivamente. En contraste, Sumapaz presentó el menor crecimiento, con apenas un 0,06 %, reflejando su carácter rural y las restricciones propias de su condición ambiental y territorial.
En términos absolutos, Los Mártires se consolidó como la localidad con mayor incremento en número de predios, alcanzando 45.850 registros, un 6,18 % más que en 2025. Este comportamiento está asociado a procesos de renovación urbana, cambios de uso del suelo y formalización catastral. Por su parte, el valor catastral mostró crecimientos destacados en San Cristóbal, Bosa y Ciudad Bolívar, localidades donde la valorización responde tanto a nuevas edificaciones como a mejoras en infraestructura y servicios, que impactan directamente el valor de los inmuebles.
La actualización del censo inmobiliario es el resultado de un proceso técnico continuo. Desde 1998, Catastro Bogotá inició la modernización de su información y, desde 2011, realiza actualizaciones anuales mediante visitas presenciales, análisis de imágenes, procesamiento de datos y mecanismos de colaboración con la ciudadanía. Este ejercicio permite contar con datos reales sobre áreas, usos y valores, fortaleciendo la planeación urbana. Con un valor catastral de 945 billones, Bogotá reafirma su papel como una de las capitales con mayor actividad inmobiliaria del país y una ciudad en permanente transformación.
