Durante el último año, Norte de Santander dio un paso decisivo para resignificar su condición fronteriza. Lo que durante décadas fue leído como periferia hoy empieza a consolidarse como una plataforma de internacionalización, competitividad empresarial y desarrollo económico con vocación regional. La frontera, lejos de ser una barrera, se está transformando en un activo estratégico.
Este avance no es casual. Es el resultado de una agenda articulada liderada desde la Oficina Regional de ProColombia en Cúcuta, en alianza con actores públicos y privados, que permitió al departamento mostrar resultados concretos en exportaciones, turismo e inversión. Norte de Santander empieza así a posicionarse como un territorio clave dentro del relato productivo de El País de la Belleza.
En materia exportadora, las cifras confirman el dinamismo regional. En 2024, el departamento registró USD 807,3 millones en exportaciones totales, con un crecimiento significativo de las ventas no minero-energéticas, que alcanzaron USD 137,8 millones, un aumento del 23,3 % frente al año anterior. Más relevante aún es la tendencia de 2025: entre enero y septiembre, las exportaciones NME ya suman USD 140,5 millones, con un crecimiento sobresaliente del 67,2 %.
Este impulso se explica por el desempeño de sectores como aceites y grasas, metalmecánica, agroindustria, materiales de construcción, cosméticos y productos de aseo. Subsectores como manufacturas de hierro y acero y otros aceites y grasas registraron crecimientos superiores al 300 %, evidenciando una diversificación productiva que fortalece la competitividad regional. En 2024 exportaron 160 empresas y en lo corrido de 2025 ya lo han hecho 137, una señal clara de amplitud empresarial.
El fortalecimiento exportador vino acompañado de una agenda comercial activa. La participación de 40 empresas en Colombiamoda 2025, la Rueda de Negocios Expocuc con compradores internacionales y exportadores regionales, las misiones empresariales a Estados Unidos, China y España, así como la Macrorrueda de Cali, consolidaron a Norte de Santander como un territorio que ya no espera oportunidades, sino que sale a buscarlas.
Los casos empresariales refuerzan esta narrativa. Empresas como ArteFerro, Cerámica Italia, Mama Mia Girls, Somos Cacao, KumoSoft y Avela Scents lograron nuevas o primeras exportaciones hacia mercados de América, África y el Caribe. No se trata solo de grandes volúmenes, sino de la capacidad de empresas locales para cumplir estándares internacionales y sostener relaciones comerciales en el tiempo.
El turismo también mostró señales claras de recuperación y crecimiento. En 2024, el departamento recibió 71.897 turistas internacionales, y entre enero y septiembre de 2025 la cifra alcanzó los 56.509 visitantes, un crecimiento del 20 %. Venezuela, Chile, Estados Unidos, Perú y Ecuador lideraron los mercados emisores, con un dato destacado: el aumento del 77,2 % de visitantes chilenos.
San José de Cúcuta concentró el 92 % de los visitantes, reafirmando su rol como epicentro turístico y de negocios. A ello se suman procesos de formación en turismo internacional, misiones binacionales y el avance de proyectos estratégicos como el Centro de Convenciones Virgilio Barco Vargas y el Centro de Ferias y Eventos, que ya alcanza un 35 % de ejecución.
En inversión, el departamento envió señales claras de confianza. La llegada de la empresa chilena GASCO, con una inversión de USD 7 millones en Los Patios, la ampliación de la Zona Franca de Cúcuta y las agendas con cámaras binacionales y nuevos inversionistas reflejan un entorno que empieza a consolidarse como atractivo para el capital productivo. La articulación institucional permitió, además, acompañar procesos de sostenibilidad ambiental y exploración de nuevos proyectos industriales.
Para Carmen Caballero Villa, presidenta de ProColombia, el caso de Norte de Santander es ilustrativo: la frontera, bien gestionada, puede convertirse en un motor de desarrollo competitivo. La clave está en la articulación institucional, el compromiso empresarial y la visión estratégica del territorio.
El balance es claro. Norte de Santander avanza hacia un modelo de desarrollo donde la internacionalización deja de ser un discurso y se convierte en práctica. La frontera ya no es solo un punto de paso: es un espacio de oportunidades, crecimiento y proyección global para un departamento que empieza a jugar en ligas mayores.
