NavIgualdad en Maicao: cuando el Estado se hace presente y la esperanza vuelve al territorio

 


En el barrio La Pista, uno de los sectores más representativos de Maicao, la Navidad se vivió este año como un acto de encuentro, integración y acción concreta. Allí, el Ministerio de Igualdad y Equidad lideró la jornada NavIgualdad, una iniciativa que reunió a comunidades wayuu, población migrante y familias colombianas alrededor de un mensaje claro: la igualdad se construye con hechos.


Desde tempranas horas, el territorio se llenó de colores, música y participación comunitaria. Más de 400 familias recibieron Certificados Bonos de Asistencia Humanitaria, en articulación con el Programa Mundial de Alimentos, como apoyo directo para la canasta familiar al inicio de 2026. Para niños y niñas, la jornada incluyó entrega de camisetas y kits escolares, símbolos de cuidado, pertenencia y futuro.


“El Estado tiene que llegar donde históricamente no ha llegado. Cuando llega con alimento, agua y acompañamiento, la dignidad vuelve a caminar el territorio”, afirmó Juan Carlos Florián Silva, durante el encuentro con liderazgos comunitarios y familias del sector. Sus palabras resonaron en un municipio donde la pobreza multidimensional sigue siendo uno de los principales desafíos.


La jornada inició con procesos de caracterización poblacional y estuvo acompañada de actos simbólicos que reflejaron la realidad fronteriza de Maicao: cintas entrelazadas con los colores de Colombia y Venezuela, sostenidas por manos infantiles, recordaron que en este territorio la integración no es un discurso, sino una condición cotidiana de vida.


La NavIgualdad también fue un espacio para celebrar la diversidad cultural que define a La Guajira. Bailes tradicionales como la yonna y el mapalé, cantos comunitarios y un almuerzo compartido reforzaron el sentido de encuentro entre pueblos indígenas, comunidades afrodescendientes, migrantes y población local que conviven en un mismo suelo.


Más allá de la jornada simbólica, el Ministerio reiteró avances en programas sociales que impactan directamente a la región, como Hambre Cero y Intégrate, estrategia que solo en Riohacha ha superado las 53 mil atenciones a población migrante. A ello se suman estudios para sistemas de acueducto comunitario y proyectos de transición energética, entre ellos el parque eólico Windpeshi, en jurisdicción de Maicao.


“Garantizar alimento y condiciones dignas para las familias wayuu y migrantes no es solo una decisión administrativa, es una decisión ética: poner la vida en el centro”, subrayó Florián Silva, dejando claro que el compromiso institucional va más allá de una fecha o una celebración puntual.


La NavIgualdad cerró como comenzó: con la convicción de que la igualdad se construye desde los territorios. En Maicao, esa apuesta tomó forma en acciones concretas, presencia institucional y un mensaje compartido por la comunidad: cuando el Estado se acerca, la esperanza deja de ser promesa y se convierte en realidad.

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