Diciembre es sinónimo de celebraciones, viajes y compras, pero también marca el periodo de mayor exposición al fraude digital. El aumento de transacciones en línea, transferencias inmediatas y mensajes relacionados con envíos o promociones crea el escenario perfecto para que los ciberdelincuentes intensifiquen sus ataques. En Colombia, el fenómeno ya es alarmante: el país registró cerca de 36.000 millones de intentos de ciberataques durante 2024, ubicándose entre los más atacados de Latinoamérica.
La magnitud del problema se refleja también en las víctimas. El informe El Estado de las Estafas 2025 de la Global Anti-Scam Alliance reveló que el 57 % de los adultos colombianos fue víctima de algún tipo de estafa digital en el último año, y que el 23 % perdió dinero. Estas cifras confirman que el fraude dejó de ser un riesgo aislado para convertirse en una amenaza cotidiana.
En este contexto, la pregunta es inevitable: ¿cómo proteger el dispositivo que concentra pagos, conversaciones, códigos de seguridad, reservas y datos personales, justo en el mes donde los fraudes se multiplican? Para muchos expertos, la respuesta está en convertir el smartphone en un escudo digital inteligente, capaz de anticipar amenazas sin exigir que el usuario sea un especialista en ciberseguridad.
Los fraudes de fin de año suelen aprovechar el ritmo acelerado de diciembre. Enlaces falsos que simulan empresas de mensajería, promociones inexistentes, mensajes de supuestos bancos alertando bloqueos, perfiles fraudulentos en redes sociales y, más recientemente, deepfakes utilizados para suplantar identidades, hacen parte del repertorio más común. Según la consultora Gartner, para 2026 el 30 % de los ataques de ingeniería social incorporará contenido generado por inteligencia artificial, como audios o videollamadas manipuladas.
Durante 2025, los deepfakes dejaron de ser una curiosidad tecnológica para convertirse en una herramienta recurrente del fraude. Videollamadas que imitan a familiares, asesores bancarios o funcionarios de empresas de envíos ya son un vector real de estafa, especialmente en temporadas donde las personas están más distraídas entre compromisos y celebraciones.
Frente a este escenario, fabricantes como HONOR han integrado soluciones de seguridad basadas en inteligencia artificial directamente en el dispositivo. En su más reciente serie de smartphones, la marca incorporó la función On-Device AI Deepfake Detection, reconocida por TIME como uno de los Best Inventions 2025. Esta tecnología analiza videollamadas en tiempo real dentro del equipo, sin enviar datos a servidores externos, y alerta al usuario si detecta señales de manipulación digital.
El sistema identifica irregularidades como movimientos faciales poco naturales, desajustes en la sincronización labial o incoherencias en patrones biométricos. “La detección de deepfakes en tiempo real permite anticipar la amenaza y educar al usuario en el momento exacto del riesgo”, explica Kenet Segura, PR Manager de HONOR Colombia. En diciembre, cuando los delincuentes suelen hacerse pasar por familiares pidiendo dinero o por asesores bancarios solicitando información, esta capacidad resulta especialmente relevante.
La ciberseguridad moderna ya no se basa únicamente en sumar contraseñas o advertencias al usuario, sino en delegar la protección a sistemas inteligentes que operan antes de que el ataque se concrete. En este modelo, la seguridad funciona en segundo plano, sin fricción, permitiendo que la experiencia digital continúe sin interrupciones. “La protección no debe sentirse como un obstáculo, sino como un aliado invisible, sobre todo en una época donde la atención está dividida entre compras, viajes y celebraciones”, añade Segura.
Aun con tecnología avanzada, los expertos recomiendan mantener hábitos básicos de autocuidado digital. Evitar abrir enlaces enviados por SMS o WhatsApp que prometan premios o alerten bloqueos urgentes, usar conexiones seguras para pagos, mantener el sistema y las aplicaciones actualizadas y desconfiar de videollamadas inesperadas que soliciten dinero o datos sensibles sigue siendo clave. Activar funciones de IA que detecten enlaces maliciosos o deepfakes añade una capa adicional de protección.
El panorama del cibercrimen evoluciona con rapidez, pero también lo hacen las soluciones. La integración de inteligencia artificial en los dispositivos demuestra que la seguridad puede ser poderosa sin ser compleja, anticipada sin ser invasiva y constante sin depender del usuario. En una Navidad donde el fraude se sofistica, la protección también debe hacerlo: la tecnología ya no solo acompaña las celebraciones, también protege cada compra y cada conversación.
