A las puertas de la temporada de fiestas, el sistema global de pagos enfrenta un punto de inflexión. Así lo advierte Visa, tras la publicación de su Informe Bianual de Amenazas – otoño 2025, un documento que identifica cinco fuerzas clave que están transformando de manera profunda la seguridad de los pagos en todo el mundo y redefiniendo la forma en que operan las redes criminales.
El informe, desarrollado por el equipo de Riesgo y Control del Ecosistema de Pagos, revela que el fraude dejó de ser una actividad oportunista para convertirse en operaciones estructuradas, con lógica empresarial. Hoy, los delincuentes actúan como verdaderas startups tecnológicas, con infraestructura reutilizable, procesos escalables y el uso intensivo de inteligencia artificial para maximizar impacto y eficiencia.
Uno de los hallazgos más relevantes es la llamada “industrialización del fraude”. Botnets, identidades sintéticas, guiones automatizados y herramientas basadas en IA permiten ejecutar ataques simultáneos en distintos frentes, replicando modelos que antes eran propios del desarrollo tecnológico legítimo, pero ahora al servicio del crimen organizado digital.
El informe también expone lo que denomina el “manual de monetización”, una estrategia de doble velocidad en la que los delincuentes actúan con paciencia. Acumulan credenciales y datos robados durante largos periodos para luego explotarlos de forma masiva, reduciendo la probabilidad de detección y aumentando la rentabilidad de cada ataque.
A este panorama se suma una creciente crisis de autenticidad. La proliferación de suplantaciones de identidad y contenidos sintéticos está poniendo en jaque la capacidad de distinguir entre transacciones legítimas y fraudulentas. En paralelo, los controles de seguridad tradicionales muestran señales de erosión, al ser constantemente probados y burlados por esquemas cada vez más sofisticados.
El ecosistema interconectado de pagos también enfrenta una vulnerabilidad adicional: los terceros. El análisis de Visa detectó un aumento del 41 % en incidentes de ransomware que afectaron a entidades del sector entre enero y junio de 2025, así como un crecimiento del 173 % en la circulación de cuentas comprometidas en sistemas de gestión, evidenciando riesgos en cascada difíciles de contener.
Para la región andina, este escenario representa un reto estratégico. La adopción acelerada de tecnologías como el comercio habilitado por inteligencia artificial abre enormes oportunidades, pero también amplía la superficie de ataque. Mantenerse informados y anticiparse a estas amenazas se vuelve clave para proteger a consumidores, comercios e instituciones financieras.
Frente a este contexto, Visa reafirma su apuesta por la seguridad colaborativa. Con inversiones superiores a 13 mil millones de dólares en los últimos cinco años, la compañía trabaja junto a socios del ecosistema en el intercambio de inteligencia, análisis avanzados y defensas de próxima generación, con el objetivo de que la innovación siga avanzando sin comprometer la confianza en los pagos digitales.
