CORAL-ES: un conjuro contra el silencio que deja la guerra



Fragmentos, Espacio de Arte y Memoria, anunció el proyecto ganador de la Convocatoria Fragmentos para un Proyecto Artístico 2025, una iniciativa que convocó 97 propuestas de artistas colombianos y extranjeros y que, tras la evaluación de 76 proyectos habilitados, seleccionó una obra que dialoga de forma profunda con las memorias del conflicto armado en Colombia.

La propuesta elegida fue CORAL-ES. Conjuro contra el enmudecimiento, del colectivo Enjambres, integrado por Adriana Urrea, Juan Forero, María Jimena Barreto y Diana María Restrepo. El jurado destacó su coherencia conceptual, su fuerza poética y su capacidad para activar reflexiones críticas sobre las múltiples memorias de la violencia y sus efectos persistentes en los cuerpos y los territorios.

El proyecto recibirá un estímulo de $160 millones de pesos para su producción e instalación, y su exhibición está programada para el primer semestre de 2027 en Fragmentos. La obra se inscribe en una línea curatorial que entiende el arte como un espacio para confrontar el silencio, la ausencia y las huellas que deja la guerra en la experiencia colectiva.

CORAL-ES toma como punto de partida las reflexiones de Walter Benjamin sobre el enmudecimiento que producen las guerras. Frente a ese silencio impuesto, la obra propone la potencia de lo coral como respuesta: lo coral entendido tanto como práctica vocal colectiva —canto, respiración y vibración compartida— como en su dimensión orgánica, evocada a través de los corales marinos.

Desde esa doble lectura, el proyecto pone en diálogo fragilidad y resistencia, vulnerabilidad y fuerza vital. La propuesta busca reactivar la experiencia sensible como forma de contrarrestar los efectos de la violencia, apelando a la voz colectiva como acto político, poético y reparador frente a la fragmentación social.

La obra se desarrollará mediante laboratorios de creación y la conformación de un coro inclusivo de mujeres, eje central del proceso artístico. A partir de esta práctica vocal y performativa, el colectivo construirá una pieza que gira en torno a cuatro figuras simbólicas: el perro, la mujer, la selva y la bomba.

Estas figuras funcionan como dispositivos para explorar cómo los cuerpos y los territorios han sido atravesados por la violencia, pero también cómo en ellos persiste una fuerza vital que se resiste al silencio. Cantar, respirar juntas y estar en comunidad aparecen como gestos de cuidado, memoria y persistencia frente al daño.

Con CORAL-ES, Fragmentos reafirma su apuesta por proyectos que no solo representan la memoria, sino que la activan desde la experiencia viva. Una obra que entiende el arte como conjuro, la voz como resistencia y lo colectivo como posibilidad de volver a decir, cuando la guerra ha intentado callarlo todo.

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