El Gobierno colombiano a través del Ministerio de Minas y Energía radicó ante el Congreso de la República el proyecto de “Ley Minera para la Transición Energética Justa, la Reindustrialización Nacional y la Minería para la Vida”, una propuesta que redefine el papel del Estado y dignifica al trabajado minero poniendo en el centro la protección del territorio y la gente.
Se trata de la primera gran reforma minera del siglo XXI en Colombia, construida desde los territorios y con las comunidades, tras un proceso de consulta previa con más de 13.000 representantes de 115 pueblos indígenas y 400 organizaciones afrocolombianas.
“Esta ley no se redactó entre escritorios, sino en diálogo con quienes viven la minería, la sufren o la transforman. Es una ley para la vida, para el trabajo y para el ambiente”, afirmó Edwin Palma Egea, ministro de Minas y Energía.
1. Porque devuelve la soberanía al Estado sobre sus recursos minerales
Por primera vez en décadas, el país asume una posición clara: los minerales pertenecen a la Nación y deben servir al interés público, no a la especulación privada.
La nueva ley fortalece el papel del Estado como rector del sector minero, crea mecanismos de contratación más transparentes y equitativos, y garantiza una distribución justa de las regalías entre comunidades, territorios y Nación.
Las Áreas de Minerales Estratégicos (AME) quedarán bajo control estatal, orientadas a la transición energética y la reindustrialización nacional, asegurando que los recursos estratégicos sirvan al desarrollo colectivo.
2. Porque pone la vida, el ambiente y las comunidades en el centro de la política minera
El proyecto rompe con el viejo paradigma extractivista. Propone una minería planificada, sustentable y con enfoque territorial, delimitando Zonas Aptas para la Minería (ZAM) y Zonas Excluidas de la Minería (ZEM) para proteger ecosistemas estratégicos y derechos de pueblos étnicos.
Se prohíbe el uso de mercurio, se exige un plan de cierre minero desde el inicio del proyecto, y se fortalecen los mecanismos de licenciamiento ambiental.
Además, reconoce y apoya la minería artesanal y de pequeña escala, con rutas de formalización, asistencia técnica y acceso al crédito, para que quienes hoy trabajan en la informalidad lo hagan con respaldo legal, seguridad y dignidad.
3. Porque conecta la minería con la transición energética y la reindustrialización nacional
La nueva ley no solo regula la extracción, también, convierte la minería en un pilar de la transición energética justa.
Reconoce el valor estratégico del cobre, litio, níquel y otros minerales críticos para el desarrollo de energías limpias y tecnologías sostenibles.
La actividad minera se integra a procesos de innovación,
encadenamientos productivos y empleo digno, impulsando la reindustrialización nacional y la diversificación de la economía en regiones históricamente dependientes del carbón o el oro.
