La Secretaría Distrital de la Mujer desarrolla acciones de acompañamiento en los establecimientos penitenciarios de Bogotá para promover los derechos, la educación, el bienestar emocional y la autonomía económica de las mujeres privadas de la libertad. La estrategia busca reducir las barreras y situaciones de discriminación que enfrentan durante la reclusión, además de ofrecer herramientas para fortalecer sus proyectos de vida y ampliar sus oportunidades cuando recuperen la libertad.
Desde 2022, la entidad adelanta una hoja de ruta conjunta con la Cárcel Distrital de Varones y Anexo de Mujeres y los establecimientos penitenciarios del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC) en Bogotá. El trabajo está liderado por la Dirección de Enfoque Diferencial e incluye espacios educativos, actividades de conexión emocional, reconocimiento de la diversidad y procesos de empoderamiento. A estas iniciativas se incorporó recientemente la Estrategia para la Autonomía Económica de las Mujeres.
Los espacios de educación y conexión emocional registraron la participación de 376 mujeres durante 2025 y otras 197 en lo corrido de 2026. Mediante actividades como danza, canto, meditación, creación literaria y producción musical, las participantes encuentran oportunidades para expresar sus emociones, compartir experiencias y fortalecer herramientas de bienestar colectivo. La Secretaría precisa que estos encuentros tienen un carácter pedagógico y de cuidado, por lo que no constituyen atención clínica, terapéutica ni psiquiátrica.
El acompañamiento también contempla la educación menstrual para el autoconocimiento, una estrategia que busca brindar información y herramientas de autocuidado a las personas menstruantes privadas de la libertad. La iniciativa aborda las dificultades de acceso a elementos y conocimientos relacionados con la salud menstrual durante la reclusión, y promueve el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos. De esta manera, la entidad incorpora las necesidades particulares de las mujeres en las acciones de bienestar y garantía de derechos dentro de los centros penitenciarios.
La atención reconoce igualmente las distintas identidades y experiencias de las mujeres. En los procesos desarrollados durante 2025 participaron 203 mujeres lesbianas, bisexuales y trans, quienes accedieron a semilleros de empoderamiento y espacios de reconocimiento de la diversidad. Estas actividades buscan responder a las situaciones de discriminación y estigmatización que pueden presentarse en los establecimientos penitenciarios, mediante acciones que promueven el respeto, la inclusión y el reconocimiento de los derechos de cada persona.
En materia educativa, 8 mujeres recibieron patrocinio para presentar las pruebas Saber 11, mediante jornadas de Educación Flexible. Esta oportunidad permite avanzar en procesos de formación y abrir posibilidades para continuar estudios después de la reclusión. A su vez, durante 2026, la Estrategia para la Autonomía Económica desarrolló un proceso de caracterización y cualificación con 16 mujeres de la Cárcel Distrital, en el que se abordaron habilidades socioemocionales, derechos humanos y herramientas para construir alternativas económicas de cara a la vida en libertad.
El componente de emprendimiento contó con la participación de la Cámara de Comercio de Bogotá, que aportó contenidos relacionados con planificación y manejo de recursos para el desarrollo de proyectos productivos. La Secretaría también avanzó en la articulación con la Cárcel El Buen Pastor, donde socializó la estrategia y la importancia de fortalecer la autonomía económica de las mujeres. Para lo que resta de 2026, la entidad prevé realizar 2 sesiones de cualificación en este establecimiento penitenciario.
Con estas acciones, la Secretaría Distrital de la Mujer busca que las mujeres privadas de la libertad cuenten con herramientas para ejercer sus derechos durante la reclusión y preparar nuevas oportunidades para su futuro. La educación, el cuidado emocional, el reconocimiento de la diversidad y la formación para la autonomía económica hacen parte de un acompañamiento que reconoce sus necesidades y capacidades. La estrategia apunta a que la construcción de proyectos de vida continúe siendo posible dentro y fuera de los establecimientos penitenciarios.

