En Colombia, determinadas sociedades comerciales deben contar con revisor fiscal cuando sus activos brutos alcanzan o superan los 5.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes, o cuando sus ingresos brutos llegan a 3.000 salarios mínimos, de acuerdo con los valores del año anterior. Estos umbrales hacen parte de las obligaciones que las empresas deben revisar para determinar sus responsabilidades legales y preparar adecuadamente la información financiera correspondiente a cada ejercicio contable.
Aunque algunas organizaciones consideran la revisoría fiscal principalmente como un requisito normativo, su función también está relacionada con la confiabilidad de las cifras que respaldan las decisiones empresariales. La revisión independiente permite examinar la información financiera, evaluar procedimientos e identificar situaciones que requieren atención. En este contexto, Ventus Consultores, firma especializada en revisoría fiscal, auditoría, outsourcing contable y tributario, además de asesoría legal y societaria, destaca la importancia de mantener un seguimiento permanente.
Gustavo Vera Novoa, socio fundador de Ventus Consultores, señala que el acompañamiento constante permite detectar situaciones oportunamente y brinda a la administración margen para analizarlas y corregirlas. “Esa confianza no se construye con un buen informe al final del año. Se construye durante todo el ejercicio, mediante un trabajo constante, técnico y, sobre todo, independiente”, explica el directivo. La revisión continua contribuye a que las organizaciones identifiquen oportunidades de mejora antes de llegar al cierre contable.
La independencia constituye uno de los principios centrales de la revisoría fiscal, pues exige que el profesional ejerza su criterio sin vínculos, intereses o presiones que condicionen sus conclusiones. En la práctica, esta labor comprende revisar documentos, validar transacciones, analizar soportes, evaluar controles, realizar pruebas y efectuar verificaciones físicas cuando corresponde. El propósito es examinar la información con objetividad y aportar elementos que permitan identificar situaciones que merezcan seguimiento por parte de la administración.
Este proceso no supone partir de una desconfianza hacia los responsables de la empresa, sino preservar la objetividad que exige la función. Una revisión adecuada permite conversar con la gerencia sobre los hallazgos y evaluar los controles internos mientras todavía existe tiempo para adoptar medidas. Cuando los problemas se descubren únicamente durante el cierre, las alternativas para corregirlos pueden reducirse. Por ello, el seguimiento durante el año representa una herramienta para fortalecer los procedimientos financieros.
Con la llegada de los últimos meses del año, las compañías tienen la oportunidad de examinar si sus cifras, soportes, estimaciones contables, controles internos y documentación están preparados para el cierre. Anticipar esta revisión facilita analizar las situaciones identificadas, documentar los hallazgos y establecer los correctivos necesarios antes de terminar el ejercicio. Dejar estas tareas para enero puede limitar las opciones disponibles, especialmente cuando los asuntos detectados requerían seguimiento o ajustes previos.
Vera Novoa recomienda que las empresas próximas a cumplir los requisitos para contar con revisor fiscal comiencen a evaluar su situación con anticipación. También considera pertinente que las organizaciones que no están obligadas legalmente analicen los beneficios de fortalecer la confianza en su información financiera. Esta decisión puede formar parte de una estrategia de revisión de procesos, evaluación de controles y preparación contable, de acuerdo con las características y necesidades particulares de cada compañía.
La revisoría fiscal representa, en ese sentido, una función que supera el cumplimiento formal de una obligación. Su ejercicio independiente puede contribuir a mejorar la confiabilidad de la información financiera y proporcionar elementos útiles para la toma de decisiones empresariales. Para las organizaciones, anticipar la revisión y mantener un seguimiento durante el año permite abordar los hallazgos con mayor oportunidad. La preparación del cierre contable comienza antes de diciembre y requiere atención constante a cifras, documentos y controles.

