La movilidad eléctrica avanza en Colombia y empieza a transformar aspectos que van más allá del sistema de propulsión. Según Fenalco, entre enero y julio de 2026 se matricularon 29.347 vehículos eléctricos nuevos, un crecimiento de 231,2 % frente al mismo periodo de 2025. El cambio también plantea nuevos desafíos para la industria automotriz, relacionados con temperatura, electrónica, peso, ruido, vibraciones y materiales, muchos imperceptibles para quienes conducen diariamente actualmente.
En julio, prácticamente uno de cada dos vehículos nuevos matriculados en Colombia fue híbrido o eléctrico, según los datos citados de Fenalco. El avance de los vehículos 100 % eléctricos resulta especialmente acelerado, con 29.347 unidades registradas durante siete meses de 2026. Esta transformación está modificando componentes y sistemas internos, además de impulsar soluciones para responder a las exigencias técnicas que aparecen con la electrificación del transporte en Colombia actualmente.
Uno de los retos menos visibles está relacionado con la temperatura. Las baterías y los componentes electrónicos necesitan mantenerse dentro de rangos de operación y permanecer protegidos frente a humedad y vibraciones. Por ello, adquieren relevancia materiales capaces de conducir y disipar calor, además de sellar o aislar componentes. Estas soluciones forman parte de una evolución tecnológica que busca mantener el desempeño de los sistemas eléctricos bajo condiciones de funcionamiento.
La transición también modifica la experiencia sonora dentro del vehículo. Al desaparecer el ruido constante asociado con un motor de combustión, pueden hacerse más perceptibles el contacto de las llantas con el pavimento, el viento y vibraciones. Materiales como espumas de poliuretano y elastómeros pueden contribuir a absorber sonidos y amortiguar vibraciones. El objetivo es dar una cabina silenciosa y confortable, mientras los fabricantes enfrentan condiciones acústicas derivadas de la electrificación.
El peso representa otro desafío para los vehículos eléctricos. Las baterías incorporan masa adicional, por lo que reducir peso en otros componentes puede contribuir a un uso más eficiente de la energía. La industria explora alternativas como plásticos, materiales compuestos y espumas de poliuretano para desarrollar estructuras y piezas más ligeras, sin dejar de responder a las exigencias de cada aplicación. La ciencia de materiales adquiere función estratégica dentro del proceso.
Andrés Posada, director de Marketing de Dow Consumer Solutions para América Latina, explicó que la transición hacia un vehículo eléctrico implica más que sustituir un motor de combustión por una batería. Según el ejecutivo, cada modificación en la forma de impulsar el vehículo genera nuevas exigencias sobre los materiales. Una parte de esa innovación permanece fuera de la vista del conductor, aunque interviene en su experiencia al utilizar el automóvil.
Dow relaciona este conocimiento con escenarios de alta exigencia, como la Fórmula E, donde colabora con Jaguar TCS Racing para estudiar el desempeño de materiales y sistemas en condiciones extremas. La experiencia permite explorar respuestas frente a los nuevos desafíos de la movilidad eléctrica. Mientras estas tecnologías ganan espacio en Colombia, la industria debe considerar no solamente las baterías, sino también los materiales que permiten mejorar eficiencia, durabilidad y confort.
La transformación de la movilidad eléctrica implica observar elementos que permanecen ocultos para la mayoría de los conductores. Gestión térmica, protección electrónica, reducción de peso, control de vibraciones y aislamiento acústico forman parte de una evolución que acompaña el crecimiento del mercado. Para Dow, la ciencia de materiales representa una herramienta para responder a esas exigencias y contribuir al desarrollo de vehículos con mayor desempeño, eficiencia, durabilidad, comodidad y sostenibilidad.

