La participación de niñas, niños, adolescentes y jóvenes tomó protagonismo en la primera jornada de la Cumbre Nacional de Niñez y Juventud por el Clima y la Biodiversidad, LCOY Colombia 2026. El encuentro, que celebra su sexta edición, reúne durante tres días a delegaciones territoriales, organizaciones juveniles y actores ambientales para construir propuestas frente a la crisis climática y la pérdida de biodiversidad. La iniciativa busca convertir las experiencias de los territorios en planteamientos con alcance nacional e internacional.
La cumbre pretende conectar los aportes surgidos en encuentros locales y territoriales con una agenda nacional sobre cambio climático y biodiversidad. El propósito es que las voces de las nuevas generaciones trasciendan el diálogo y se conviertan en propuestas concretas para la toma de decisiones. En ese proceso participan delegaciones provenientes de distintas regiones del país, que llevan a Bogotá experiencias relacionadas con las realidades ambientales de sus comunidades y planteamientos construidos desde sus propios territorios.
Durante las dos jornadas que aún restan, los participantes continuarán trabajando mediante talleres, diálogos y mesas temáticas. Los espacios abordarán asuntos como mitigación, adaptación, pérdidas y daños, transición justa, financiamiento climático y financiamiento para la biodiversidad. La agenda también incorporará temas transversales relacionados con derechos humanos, educación, participación, gobernanza y cooperación internacional. La metodología busca que las diferentes perspectivas juveniles puedan integrarse en una construcción colectiva orientada a definir prioridades frente a los desafíos ambientales.
Uno de los resultados principales será la Declaración Nacional LCOY Colombia 2026, documento que recogerá los aportes construidos durante los tres días de trabajo. La declaración pretende llevar las propuestas de las juventudes a escenarios de discusión y decisión dentro y fuera del país. Entre esos espacios se encuentra la COP31, donde los planteamientos elaborados desde Colombia tendrán una proyección internacional. La organización señala que el documento será resultado de un proceso descentralizado y construido con participación territorial.
La Universidad del Rosario también destacó el papel de la formación y el acompañamiento de las nuevas generaciones dentro de este proceso. Rocío Araújo, vicerrectora académica de la institución, señaló que los jóvenes no son únicamente destinatarios de las decisiones actuales, sino protagonistas, interlocutores y agentes de transformación. Desde la universidad se plantea que abrir espacios para sus experiencias y propuestas contribuye a construir decisiones relacionadas con el presente y el futuro del país, particularmente frente a los desafíos ambientales.
La discusión también incorpora una mirada sobre la relación entre liderazgo juvenil y las realidades de las comunidades. Andrea Devis, profesora de la Escuela de Ciencias e Ingeniería de la Universidad del Rosario, resaltó la importancia de brindar herramientas, conocimientos y motivación para fortalecer a quienes pueden convertirse en próximos líderes ambientales. En la misma línea, Juan David Forero, presidente del Consejo Estudiantil de la universidad, destacó la participación territorial de niños, adolescentes y jóvenes como mecanismo para transformar las realidades de sus comunidades y del país.
La agenda de este viernes 2 de octubre incluirá además la charla magistral “La crisis climática también tiene género”, programada entre las 2:00 y las 3:00 p. m. La conversación abordará la manera diferenciada en que el cambio climático impacta a las personas y la importancia de incorporar la perspectiva de género en las respuestas frente a esta crisis. La actividad será transmitida de manera virtual, ampliando la posibilidad de seguimiento a una discusión que incorpora género, clima y participación dentro del proceso de construcción colectiva.
La expectativa está puesta en las dos jornadas restantes y en la capacidad del proceso para convertir los diálogos territoriales en propuestas concretas. La Declaración Nacional LCOY Colombia 2026 buscará funcionar como una hoja de ruta para llevar las inquietudes y planteamientos de la niñez y la juventud colombiana a espacios donde se discuten respuestas frente al cambio climático y la biodiversidad. La proyección hacia la COP31 convierte esta construcción juvenil en una oportunidad para ampliar la presencia de sus voces en la conversación climática nacional e internacional.
