Escuelas colombianas refuerzan estrategias para cuidar la salud mental de niños y jóvenes

 

La prevención del suicidio, el ciberacoso y la discriminación forma parte de las estrategias que el sector educativo colombiano promueve para proteger la salud mental de niños, niñas y jóvenes. En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, conmemorado el 10 de octubre, el Ministerio de Educación Nacional destacó el papel de las instituciones educativas en la identificación de señales de alerta, el fortalecimiento de las capacidades socioemocionales y la activación de rutas de atención cuando los estudiantes necesitan apoyo especializado.

La estrategia contempla protocolos para abordar situaciones de riesgo y fortalecer la Ruta de Atención Integral para la Convivencia Escolar. Estas herramientas ofrecen orientaciones para la promoción del bienestar, la prevención, la atención y el seguimiento de situaciones que puedan afectar a los estudiantes. Los materiales también incluyen recomendaciones para prevenir el ciberacoso y los delitos en medios digitales, así como orientaciones frente al racismo, la discriminación étnico-racial y la xenofobia, problemáticas que pueden deteriorar la convivencia y el bienestar emocional dentro y fuera de las aulas.

El Ministerio de Educación trabaja de manera articulada con el Ministerio de Salud y Protección Social para fortalecer la respuesta institucional ante las necesidades emocionales de la comunidad educativa. Mientras los colegios desarrollan acciones pedagógicas, promueven relaciones protectoras y reconocen posibles señales de alarma, los servicios de salud tienen a su cargo la atención especializada cuando la situación lo requiere. Esta coordinación busca evitar que las dificultades se atiendan de manera aislada y facilitar que los estudiantes reciban acompañamiento oportuno, de acuerdo con sus necesidades.

La articulación entre ambos sectores también se abordó en la asistencia técnica intersectorial denominada «Aprender desde lo emocional y Código Dorado», dirigida a maestros, orientadores y directivos docentes de territorios afectados por emergencias. El espacio permitió reforzar el papel de la escuela como entorno protector y precisar cómo conectar el acompañamiento pedagógico con los servicios de salud. La participación de los equipos educativos resulta relevante para identificar necesidades, orientar a las familias y activar los mecanismos de apoyo disponibles en cada territorio.

Las acciones de promoción de la salud mental incluyen prácticas cotidianas relacionadas con el reconocimiento de las emociones, la capacidad de pedir ayuda y el desarrollo de hábitos saludables. La actividad física, la alimentación equilibrada, el descanso y la higiene también hacen parte de las recomendaciones destacadas durante la conmemoración. A estas medidas se suman la escucha, el respeto por los límites personales y la construcción de relaciones libres de discriminación, condiciones que contribuyen a generar espacios donde los estudiantes puedan expresarse y sentirse acogidos.

El contexto social también influye en el bienestar emocional de niños, niñas y jóvenes. El estudio «Buen futuro en el Pacífico colombiano», presentado por la Defensoría del Pueblo, advierte sobre la relación entre la salud mental, la conducta suicida y factores como el conflicto armado, la pobreza, las violencias, el racismo estructural y la fragilidad de las redes de apoyo. Estas condiciones pueden afectar las oportunidades de desarrollo y la construcción de proyectos de vida, por lo que las respuestas requieren considerar las realidades particulares de cada comunidad.

En los colegios, docentes y orientadores pueden contribuir a reconocer cambios de comportamiento, dificultades de convivencia o señales que indiquen la necesidad de acompañamiento. La identificación temprana debe estar acompañada de procedimientos claros para orientar a los estudiantes y sus familias hacia los servicios correspondientes. Los protocolos educativos ofrecen herramientas para actuar dentro de las competencias del sector, sin sustituir la atención profesional en salud mental. La coordinación entre escuela, hogar y servicios especializados resulta fundamental para responder de manera adecuada ante situaciones de riesgo.

El llamado del Ministerio de Educación está dirigido a docentes, familias y estudiantes para asumir el cuidado de la salud mental como una responsabilidad compartida. La prevención requiere fortalecer los vínculos respetuosos, garantizar entornos escolares incluyentes y facilitar que los jóvenes expresen sus emociones sin temor a ser discriminados. En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, la escuela adquiere relevancia no solo como espacio de aprendizaje académico, sino también como entorno para construir confianza, reconocer necesidades y promover el bienestar integral.

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