El hígado cumple cerca de 500 funciones vitales y su deterioro puede avanzar sin síntomas

 

El hígado, considerado el órgano interno más grande del cuerpo humano, cumple cerca de 500 funciones esenciales para mantener el equilibrio del organismo. Entre sus tareas están filtrar sustancias de la sangre, producir bilis y almacenar reservas de energía. Sin embargo, algunas enfermedades hepáticas pueden avanzar durante años sin manifestaciones evidentes. La Clínica Iberoamérica advierte sobre la importancia de reconocer los factores de riesgo y adoptar medidas preventivas para evitar complicaciones que pueden afectar tanto al hígado como al sistema cardiovascular.

Una de las afecciones más frecuentes es la esteatosis hepática, conocida como hígado graso, caracterizada por la acumulación de grasa en este órgano. Si no se identifica y controla oportunamente, puede progresar hacia procesos de inflamación, fibrosis y cirrosis. En determinados casos, las enfermedades hepáticas también pueden evolucionar hacia un hepatocarcinoma, un tipo de cáncer. La detección temprana resulta fundamental para intervenir antes de que el daño alcance etapas avanzadas y comprometa de manera importante la función del órgano.

El sobrepeso, el sedentarismo, la diabetes tipo 2 y el consumo nocivo de alcohol figuran entre los factores que pueden favorecer el deterioro hepático. La acumulación de grasa también se relaciona con un mayor riesgo cardiometabólico, debido a procesos inflamatorios que pueden contribuir a la formación de placas en las arterias. Aunque las señales suelen aparecer tardíamente, algunas manifestaciones incluyen fatiga, hinchazón de las extremidades, color amarillento en la piel o los ojos y molestias abdominales, síntomas que requieren valoración médica.

Juan Camilo García, cardiólogo especialista de la Clínica Iberoamérica, en Barranquilla, explica que el hígado desempeña un papel determinante en el metabolismo y en la circulación de sustancias que influyen en la salud del corazón y los vasos sanguíneos. Por eso, recomienda no esperar hasta los 40 o 50 años para revisar factores de riesgo. Según el especialista, desde los 20 años debería considerarse una primera consulta para evaluar el colesterol y la glucemia, con controles posteriores definidos de acuerdo con las condiciones individuales.

La alimentación constituye una de las principales medidas de prevención. La recomendación del especialista consiste en organizar las comidas con un 50 % de verduras, un 25 % de proteínas magras, como pollo o pescado, y un 25 % de carbohidratos saludables. También aconseja limitar los azúcares y las grasas saturadas, factores que pueden contribuir a alteraciones metabólicas cuando forman parte habitual de la dieta. Mantener una alimentación equilibrada ayuda a controlar el peso y a reducir condiciones asociadas con el hígado graso.

La actividad física regular también forma parte de las pautas de autocuidado. García recomienda realizar al menos 150 minutos de ejercicio por semana, por ejemplo, mediante caminatas de 30 minutos de lunes a viernes, complementadas con ejercicios de resistencia. A esto se suma la importancia de dormir entre 7 y 9 horas cada noche para favorecer la recuperación del organismo. El especialista también aconseja eliminar o reducir al máximo el consumo de alcohol, el vapeo y las sustancias psicoactivas, por sus posibles efectos perjudiciales para la salud.

Los controles médicos permiten identificar alteraciones antes de que aparezcan síntomas. Entre las medidas recomendadas están las pruebas de función hepática, incluidas las transaminasas, y las ecografías abdominales en personas con sobrepeso u obesidad, de acuerdo con la valoración profesional. Estas pruebas no sustituyen una consulta médica ni deben realizarse de manera indiscriminada: su pertinencia depende de los antecedentes, los factores de riesgo y el criterio del personal de salud. La evaluación oportuna ayuda a definir las medidas necesarias para cada persona.

La prevención de las enfermedades hepáticas requiere mantener hábitos saludables y realizar valoraciones médicas periódicas desde edades tempranas. El llamado de la Clínica Iberoamérica es a prestar atención a los factores de riesgo, incluso cuando no existen molestias aparentes, y evitar que una alteración silenciosa avance hasta producir complicaciones crónicas. Proteger el hígado también contribuye al cuidado cardiovascular, debido a la relación entre el metabolismo, la circulación y la salud general. La detección temprana y el seguimiento profesional son fundamentales para preservar la calidad de vida.

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