Colpsic alerta sobre los desafíos de la salud mental ante la violencia en Colombia


Colombia registró 18.687 muertes violentas entre enero y julio de 2026, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses. Del total, 8.717 correspondieron a homicidios, 5.724 a eventos de transporte, 2.695 a muertes accidentales y 1.551 a suicidios. Ante este panorama, el Colegio Colombiano de Psicólogos (Colpsic) llamó a fortalecer la prevención, la escucha y las redes de apoyo, en el marco del Día Mundial de la Salud Mental.

Los registros también incluyen 667 mujeres asesinadas, mientras que, en materia de violencia no fatal, se documentaron 43.228 lesiones por violencia interpersonal y 33.682 por violencia intrafamiliar, de las cuales 25.565 correspondieron a mujeres. Para Colpsic, estas cifras representan realidades diferentes, con factores de riesgo y circunstancias particulares, pero coinciden en la necesidad de proteger la vida, mejorar el acompañamiento y facilitar el acceso oportuno a redes de apoyo en los entornos familiares, educativos, laborales y comunitarios.

Paloma Carvajalino Suárez, representante regional del Campo de Procesos Psicológicos Básicos del Capítulo Bogotá y Cundinamarca de Colpsic, advirtió que muchas personas han aprendido a convivir con el agotamiento, el insomnio, la preocupación excesiva, las relaciones conflictivas y la sobrecarga cotidiana sin reconocer cuándo estas experiencias comienzan a afectar su bienestar. La especialista destacó que la salud mental no debe atenderse únicamente durante una crisis, sino mediante el reconocimiento temprano de los cambios emocionales y de comportamiento.

Entre las señales que requieren atención se encuentran la irritabilidad constante, el cansancio que no mejora con el descanso, las alteraciones del sueño o del apetito, el aislamiento y la pérdida de interés en actividades habituales. Carvajalino Suárez señaló que identificar estos cambios y construir espacios de confianza permite promover el cuidado oportuno. También advirtió que no es saludable normalizar la falta de descanso, la conexión permanente, el trabajo sin límites y la idea de que pedir ayuda representa una debilidad.


La violencia interpersonal también exige comprender los factores sociales, culturales, relacionales y situacionales que pueden intervenir en los conflictos. Las discusiones que terminan en agresiones, los enfrentamientos en espacios públicos y los episodios violentos difundidos en redes sociales evidencian la necesidad de aprender a gestionar los desacuerdos sin recurrir al maltrato. Según Colpsic, la familia, las instituciones educativas, los entornos laborales y las comunidades cumplen un papel importante en la construcción de relaciones basadas en el respeto y la posibilidad de pedir ayuda.

El suicidio constituye otro de los asuntos prioritarios para la prevención. Entre enero y julio de 2026 se contabilizaron 1.551 fallecimientos por esta causa, según Medicina Legal. En el grupo de 20 a 24 años se registraron 194 muertes, mientras que entre los 25 y 29 años se documentaron 180. Carvajalino Suárez explicó que la adolescencia y la adultez joven pueden reunir presiones académicas, incertidumbre laboral, conflictos afectivos, dificultades económicas, aislamiento y exposición a entornos digitales, sin que exista una explicación única para estas conductas.

La psicóloga insistió en que la prevención requiere llegar a los jóvenes antes de que aparezca una crisis, mediante instituciones educativas, universidades, familias, comunidades, redes sociales y espacios deportivos y culturales. Para ello, consideró necesario fortalecer las habilidades socioemocionales, la alfabetización en salud mental, la detección temprana y las rutas de atención accesibles. También subrayó la importancia de escuchar sin convertir inmediatamente las expresiones de malestar en diagnósticos, críticas o sermones. La prevención comienza cuando las personas encuentran vínculos seguros para expresar que no están bien.

Colpsic también recordó que el acompañamiento emocional continúa siendo importante para las comunidades afectadas por el terremoto ocurrido en el occidente colombiano, del que se cumplieron 2 meses el 10 de octubre. En ciudades como Cali, Pereira, Quibdó y Manizales, algunas personas pueden experimentar dificultades para dormir, temor ante nuevos movimientos sísmicos, recuerdos angustiosos o irritabilidad. Estas reacciones no necesariamente indican un trastorno psicológico, pero si persisten, generan sufrimiento intenso o afectan la vida cotidiana, es importante buscar orientación profesional. 

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