Colombia busca cerrar el ciclo de 300 millones de pilas recuperadas

 

Pilas con el Ambiente cumple 15 años con un balance que dimensiona el alcance del posconsumo de pilas en Colombia: cerca de 5.500 toneladas gestionadas, equivalentes a 300 millones de unidades recuperadas. La iniciativa cuenta actualmente con más de 7.000 puntos de recolección distribuidos en los 32 departamentos y presencia en más de 400 municipios. El resultado refleja un proceso sostenido de recolección, educación ambiental e infraestructura para evitar que estos residuos terminen mezclados con la basura convencional.

El manejo de una pila usada requiere una ruta diferente a la de los residuos ordinarios. Después de ser entregada en un punto habilitado, debe ser recolectada, transportada, clasificada y sometida a tratamientos especializados por gestores autorizados. El objetivo es reducir los impactos asociados con una disposición inadecuada y, al mismo tiempo, recuperar materiales que todavía pueden tener utilidad. Por eso, el desafío del posconsumo combina participación ciudadana, infraestructura, capacidad técnica, educación ambiental y procesos que permitan conectar la recolección con el aprovechamiento.

La red construida durante estos 15 años reúne empresas, instituciones educativas, entidades públicas y comunidades que facilitan espacios para la recepción de estos residuos y contribuyen a promover su correcta disposición. El componente educativo también ha tenido un papel central, especialmente en instituciones escolares, donde niños, niñas y adolescentes han participado como multiplicadores de buenas prácticas ambientales. En 2019, una encuesta realizada por Cifras y Conceptos encontró que 73 % de las personas consultadas conocía los programas de recolección de pilas, según los datos entregados por la iniciativa.

Una vez las pilas llegan a los gestores autorizados, comienza una etapa técnica que determina el tratamiento correspondiente según la tecnología de cada producto. En las pilas alcalinas y zinc-carbón pueden recuperarse óxidos de zinc y manganeso, además de partículas metálicas. En acumuladores utilizados en computadores portátiles, tabletas y celulares es posible recuperar materiales como litio, cobalto, coltán, níquel, acero, aluminio y plástico. Algunos de estos componentes tienen potencial para reincorporarse a cadenas productivas o participar en la fabricación de nuevas baterías.

El aprovechamiento de estos materiales también ha impulsado inversiones en investigación y desarrollo. Pilas con el Ambiente señala que durante este periodo se han destinado más de $1.700 millones a proyectos de I+D orientados a encontrar alternativas para reincorporar subproductos en procesos industriales. Esta apuesta amplía el alcance del posconsumo, que deja de concentrarse exclusivamente en evitar la disposición inadecuada y avanza hacia la recuperación de materiales. El propósito es reducir la presión sobre los recursos naturales y mantener componentes dentro de los ciclos productivos durante más tiempo.

El crecimiento tecnológico plantea ahora nuevos desafíos para la gestión de residuos. La expansión de los dispositivos electrónicos y el avance de la movilidad eléctrica aumentarán la presencia de baterías con composiciones y características diferentes. Esa transformación exigirá desarrollar conocimientos, capacidades técnicas y sistemas de tratamiento adecuados para nuevas generaciones de acumuladores. La gestión deberá adaptarse al ritmo de la tecnología para responder a materiales que pueden presentar características distintas a las de las pilas tradicionalmente recogidas mediante los sistemas de posconsumo existentes.

En ese escenario, Pilas con el Ambiente plantea como próximos frentes de trabajo aumentar la cantidad de residuos recuperados, fortalecer la comunicación con los consumidores mediante herramientas digitales y continuar desarrollando proyectos de investigación y nuevas tecnologías. Alberto Ladino, director de la iniciativa, sostiene que la gestión debe evolucionar al mismo ritmo de la tecnología y anticiparse a los nuevos tipos de baterías. El desafío consiste en desarrollar conocimiento y garantizar que los materiales puedan aprovecharse cada vez mejor dentro de procesos productivos.

El balance de 15 años muestra una infraestructura de posconsumo que ha ampliado progresivamente su cobertura y capacidad de recuperación en Colombia. Las 5.500 toneladas gestionadas, equivalentes a 300 millones de pilas, junto con los más de 7.000 puntos de recolección y los recursos destinados a investigación, reflejan la dimensión alcanzada por la iniciativa. El siguiente desafío será responder a la transformación tecnológica, fortalecer la participación ciudadana y avanzar hacia sistemas capaces de recuperar más materiales, cerrar ciclos productivos y consolidar prácticas de economía circular en el país.

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente