La forma en que se distribuyen las tareas domésticas, se eligen los juguetes y se expresan las emociones influye en la manera como niñas y niños aprenden sobre los roles de género. Acciones cotidianas dentro del hogar pueden reforzar desigualdades o contribuir a transformarlas desde la infancia. Por ello, la Secretaría Distrital de la Mujer de Bogotá propone cinco prácticas para promover relaciones más igualitarias y fomentar una crianza que respete las capacidades, preferencias y sentimientos de cada menor.
La primera recomendación consiste en dejar de presentar la participación masculina en las labores domésticas como una simple ayuda. Expresiones como que el papá ayuda a cocinar, limpiar o cuidar a sus hijas e hijos pueden transmitir la idea de que esas responsabilidades corresponden principalmente a las mujeres. La entidad invita a reconocer estas actividades como compromisos compartidos entre las personas adultas del hogar y establecer acuerdos para distribuir tanto las tareas como la organización cotidiana que requiere el cuidado familiar.
La segunda acción propone eliminar la creencia de que existen juguetes exclusivos para niñas o niños. Las cocinas infantiles, los muñecos, las herramientas de construcción y los juegos de reparación pueden despertar intereses y desarrollar habilidades independientemente del género. Restringir estas opciones puede limitar la exploración y el aprendizaje durante la infancia. Por el contrario, ofrecer alternativas variadas y respetar las preferencias individuales permite que cada menor descubra sus capacidades, fortalezca su creatividad y aprenda diferentes maneras de relacionarse con los demás.
La tercera recomendación consiste en enseñar que cuidar también significa escuchar, comprender las emociones y reconocer las necesidades de otras personas. Exigir a los niños que sean fuertes y no lloren, o esperar que las niñas estén siempre pendientes de los demás, reproduce expectativas que restringen su desarrollo emocional. Preguntar cómo se sienten, escuchar sus respuestas y enseñarles a reconocer cuándo alguien necesita apoyo ayuda a construir relaciones más respetuosas. Tanto niñas como niños deben aprender que pueden expresar sentimientos, pedir ayuda y brindar acompañamiento.
La cuarta acción invita a distribuir las tareas del hogar sin reproducir estereotipos de género. Asignar a las niñas actividades como poner la mesa o recoger los objetos mientras los niños continúan jugando puede reforzar la idea de que el trabajo doméstico les corresponde a ellas. La propuesta consiste en establecer responsabilidades compartidas, teniendo en cuenta la edad, las capacidades y las condiciones de cada menor. Organizar juguetes, guardar pertenencias o colaborar en actividades sencillas permite aprender corresponsabilidad sin trasladarles obligaciones propias de las personas adultas.
La quinta práctica destaca que el ejemplo cotidiano también educa. Las conversaciones sobre igualdad pierden fuerza cuando una sola persona cocina, limpia, organiza y resuelve las necesidades de cuidado de toda la familia. Niñas y niños observan cómo se distribuyen esas responsabilidades y construyen aprendizajes a partir de lo que ocurre en casa. Por eso, la Secretaría recomienda revisar los acuerdos entre las personas adultas, cumplirlos y mostrar mediante acciones que cuidar implica realizar tareas, anticipar necesidades y organizarse para responder a ellas de manera compartida.
Estas recomendaciones hacen parte del Programa de Transformaciones Culturales de la Secretaría Distrital de la Mujer, que busca identificar y modificar prácticas cotidianas que reproducen desigualdades. La propuesta plantea revisar en familia quién realiza las tareas, qué juegos se permiten y cómo se responde a las emociones infantiles. A partir de esas conversaciones, las personas adultas pueden acordar cambios concretos y evaluar su cumplimiento. El propósito es que la igualdad no se limite a un discurso, sino que se refleje en las experiencias diarias de niñas y niños.
La crianza libre de estereotipos comienza con decisiones cotidianas que permiten ampliar las posibilidades de desarrollo durante la infancia. Compartir las labores domésticas, ofrecer juguetes diversos, escuchar las emociones y distribuir responsabilidades de acuerdo con las capacidades contribuye a cuestionar expectativas tradicionales. La invitación de la Secretaría Distrital de la Mujer es revisar las costumbres familiares y construir formas de convivencia basadas en el respeto y la corresponsabilidad. De esta manera, niñas y niños pueden crecer con mayores oportunidades para elegir, expresarse y relacionarse sin limitaciones impuestas por su género.

